El arrepentimiento por los excesos navideños se suda en el gimnasio

Los arousanos cumplen el tópico y, con el nuevo año, se proponen hacer deporte para estar sanos y delgados


vilagarcía / la voz

El término lo acuñó el responsable del gimnasio municipal de Valga, Toño González. «Os luns e xaneiro son os momentos do arrepentimento». Ya se sabe, nuevo año, nuevos propósitos, y uno de ellos es hacer una vida más sana: eliminar el lastre de las mariscadas y los polvorones e incluir el ejercicio en la rutina semanal. De modo que, como cada enero, los gimnasios experimentan un aumento de clientela en estas fechas. Acuden mujeres y hombres, jóvenes y mayores..., todos con mucha voluntad y buenas intenciones, pero no todos lograrán su objetivo. Según señalan los profesionales del sector, muchos se quedarán por el camino y en tres meses ya empezarán a faltar o ni aparecerán.

Habrá relevo. En abril y mayo llega la operación bikini y, de nuevo, los gimnasios vivirán su particular primavera. Entre tanto, y con un año que arrancó muy frío, estos días hay muchos nuevos abonados haciendo pesas, moviéndose a ritmo de zumba o tonificándose con el GAP, una nueva modalidad que combina spinning con ejercicios de glúteo, abdomen y pierna.

Los gimnasios también eligen estas fechas para lanzar ofertas que resulten atractivas para el público. En el municipal de Vilagarcía realizan hasta el día 19 una campaña de matrícula gratuita y con mochilas de regalo. Otros, como el Olímpic de Vilagarcía, ofrecen jornadas de puertas abiertas.

O Grove carece de instalaciones públicas y Cambados sigue con ellas cerradas por obras

Los arousanos disponen de una veintena de gimnasios, públicos y privados. La mitad se concentran en Vilagarcía, entre los cuales se incluye el municipal, que completa el complejo deportivo junto a la piscina y la zona de SPA. Hay otros cuatro gimnasios municipales en la comarca, en Cambados, Ribadumia, Vilanova y Valga, a mayores de los que existen en los pabellones y sedes deportivas que, como ocurre en A Illa y Pontecesures, también pueden ser utilizados para personas ajenas a los respectivos clubes.

En Cambados, el gimnasio está cerrado por obras como consecuencia de la construcción de los nuevos vestuarios de la piscina. La previsión era que reabriera a principios de marzo, pero los plazos se están retrasando y se desconoce la fecha exacta de comienzo de la actividad. Ante esta situación, los usuarios de O Pombal se han visto obligados a buscar acomodo en instalaciones de carácter privado y no falta quien acude al gimnasio de Vilagarcía, que es gestionado por el mismo grupo empresarial: Serviocio.

En Vilanova hace poco más de tres meses que estrenaron instalaciones, después de que el Concello invirtiera 60.000 euros en la obra y la compra de nuevo equipamiento: dos máquinas de musculación, diez bicicletas y cuatro máquinas de marcha, con capacidad para ser utilizadas por 24 personas a la vez. Es de los pocos gimnasios de acceso gratuito y cuenta con alrededor de 150 inscritos. La media diaria de usuarios en el mes de noviembre fue de treinta personas.

En el de Valga hay alrededor de ochenta abonados y mantienen la oferta de actividades del año pasado, zumba incluida, una modalidad que se ha implantado con fuerza en los gimnasios.

A Illa de Arousa pronto formará parte de este club, pues antes del verano tiene previsto abrir el flamante gimnasio municipal que se ha construido en el edificio de usos náuticos situado a pie de playa, cerca de O Bao. Entre tanto, los vecinos pueden seguir utilizando las instalaciones situadas al otro lado de la playa, en los locales del club de piragüismo.

En O Grove, sin embargo, deberán seguir esperando. Es de los municipios de la comarca que carece de un gimnasio público. Fredi Bea, siendo concejal de Deportes, intentó corregir esta situación, pero el proyecto se frustró en favor de la construcción de las pistas de pádel.

«Hubo quien pidió que le bajara los años, pero eso es imposible»

 

b. c.

Es uno de los empresarios veteranos en el sector de los gimnasios en Vilagarcía. Ha vivido muchas veces la fiebre que se instala en enero por cambiar de hábitos de vida, y por eso sabe que no todos lograrán llevar a término sus buenos propósitos.

-¿Se atreve a hacer un pronóstico? ¿De los que empiezan este mes en el gimnasio, cuántos aguantarán hasta el verano?

-De quince llegarán unos cinco. Todo el mundo empieza con mucha ilusión, pero después llegan las agujetas... esto requiere un sacrificio. Lo que tiene que saber la gente es que el organismo va a agradecer el ejercicio, después de un par de semanas, si eres constante, tu cuerpo cambia.

-¿Con que objetivo llega su clientela?

-Si se trata de alguien que no ha venido nunca al gimnasio, se plantean empezar para bajar peso y ponerse a tono. Hay otra gente que viene por problemas de salud, esos son los más constantes.

-¿Cuál ha sido la petición más extraña entre los novatos?

-Hubo quien me pidió que le bajara los años, pero eso es imposible [risas].

-¿Acuden más mujeres o hombres?

-Nosotros tenemos más chicas, supongo que vienen por el tema estético, aunque también hay algún chico que... Ellas son más constantes, aguantan más, puede ser que sean mentalmente más fuertes que los hombres. Ellos no tienen tanta paciencia, suelen cansarse antes.

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