Desde la misma presentación del proyecto de Desarrollos Vilanova, Vilagarcía tuvo mucho que decir al respecto. Ocupaba entonces la alcaldía el socialista Javier Gago, que decidió alegar por discrepar de la forma en la que se recalificarían los terrenos y subrayar que su ubicación privilegiada, a un paso de la Vía do Salnés, ejercería un efecto devastador en el pequeño comercio de la comarca y, muy especialmente, en el de la capital arousana.
El Consorcio de Comercio do Salnés opuso las mismas objeciones y emprendió una intensa campaña contra el centro comercial de Deiro. Pero las coincidencias entre Vilagarcía y Vilanova van un paso más allá de este cruce de intereses. La multinacional que se encontraba detrás de la iniciativa vilanovesa era, al parecer, la misma que, ahora, ha mostrado su interés por la parcela de Megasa, en el centro de la capital arousana: Alcampo.
El anuncio de Ravella
El futuro de los terrenos de la antigua metalográfica ganó creciente protagonismo a medida que se acercaban las elecciones del 24 de mayo. Las críticas le llovieron al entonces alcalde, el popular Tomás Fole, desde el comercio local, la hostelería, los placeros e incluso la asociación de autopatronos. La derrota del PP de Fole y la configuración del nuevo gobierno socialista hicieron concebir esperanzas de un cambio radical de política en cuando al modelo comercial que se promoverá desde el Concello. Y las primeras decisiones del equipo de Alberto Varela en esta materia apuntan en dicha dirección.
En primer lugar, el propio regidor anunció que el modelo de ciudad que contempla se sitúa en las antípodas de las grandes superficies comerciales, y así debe quedar reflejado en la revisión del PXOM. Eptisa, la firma redactora, ha recibido ya instrucciones en este sentido. En cuanto al caso de Megasa, Varela se refirió a una posible moratoria sobre la concesión de licencias para este tipo de proyectos, siguiendo el ejemplo de Pontevedra con los crematorios.