La huella de Arousa en la película sobre el campo de concentración de San Simón

xacobe lamas VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MARTINA MISER

Valentín Estévez, Flako, y Lucía Amerelle, con doce años, interpretan a dos de sus protagonistas

09 nov 2025 . Actualizado a las 12:59 h.

En una época en la que los cines deben competir con las plataformas de streaming y el cine de autor tiene difícil hacerle frente a los blockbusters, el documental sobre la historia del campo de concentración franquista de San Simón llenó una de las salas de los Multicines Gran Arousa de Vilagarcía. Fue el martes 28 de octubre y el motivo de la gran afluencia fue que, tras la proyección, tuvo lugar una charla con el director de San Simón, Miguel Ángel Delgado. Allí estuvo también gran parte del elenco. No porque fuesen a promocionarlo, sino porque les quedaba a mano. Y es que buena parte de los actores son de O Salnés. Entre ellos, dos de sus protagonistas.

El cambadés Valentín Estévez, mejor conocido como Flako, que ya va teniendo un recorrido tras haber aparecido en producciones como Matria, O corno o Xustiza artificial interpreta a Lamas, uno de los primeros condenados a muerte que llegan a la isla, que ejerce de secretario, copiando a mano registros de otros presos, confiando en que no llegue el día en que tenga que firmar su propia sentencia. La joven vilagarciana Lucía Amerelle, con tan solo 12 años y sin ninguna experiencia como actriz, da vida a Salud, la hija del único trabajador de mantenimiento de la isla, que viven en medio de dos realidades: la de los presos y la de los guardias. Un personaje real que fue uno de los pocos testimonios que el director pudo recoger en primera persona antes de que Salud falleciese hace pocos años.

Y es que Delgado casi ejerció más de historiador que de director: «Con Miguel aprendemos máis de historia que de como tratar os personaxes», reconoce Flako. En lugar de dar directrices, se dedicaba a explicar el contexto histórico. Un proceder que deja huella en la película, tremendamente realista y contenida, para ser fiel a la historia y entregar el mensaje sin estridencias: «Estamos acostumados a películas onde os personaxes rompen, pero non sempre é necesario. Metémonos máis na pel do personaxe cando non nos chora na cara».

A quien menos habló del contexto fue a Lucía: «Me explicó que era una película triste y me habló mucho de Salud, de que vivía triste en la isla». Delgado no quería entrar en los detalles más duros de la historia, explicó a Lucía el contexto de los presos y las condiciones en las que se encontraban. El resto, lo hizo la curiosidad propia de la edad: «Al principio leía solo mis frases. Como no entendía nada, me puse con las páginas anteriores y acabé leyéndome el guion entero».

De frases hablaron Lucía y Flako la primera vez que coincidieron en el rodaje: «¿Tú tienes mucho en la peli?», le preguntó ella, sin saber que estaba ante el rostro sobre el que recaería el peso de contar, mediante silencios que transmiten más que palabras, la historia de un campo que se mantuvo operativo entre 1936 y 1943: «Estiven a piques de renunciar, non estaba seguro de estar á altura do reto. Axudoume a continuar descubrir que o meu tío avó estivo preso en San Simón». Un dato que Flako desconocía. Tampoco debería sorprendernos: «O primeiro que che contan sempre da illa é que foi un lazareto. E logo, se preguntas, que foi un cárcere». Un término que en los últimos años y bajo el escrutinio de los historiadores debió ir dando paso a otro más contundente, el de campo de concentración o exterminio.

Por si quedaba alguna duda, en San Simón las fuerzas franquistas mataron a muchas personas. Una realidad de la que Lamas va, poco a poco, percatándose en la película. Una realidad que el documental, con un ánimo tremendamente pedagógico, está decidido a dar a conocer. «Aquí aínda hai que darlle unha volta a isto, tamén nas escolas», reflexiona Flako mirando a Lucía.

Los archivos de O Faiado da Memoria y el testimonio de los supervivientes desde los años 80

Uno de los detonantes de la cinta fue el interés que en el director suscitaron los documentales Aillados, en los que Antonio Caeiro y sus compañeros recogían por primera vez los testimonios de algunos supervivientes del campo de concentración de San Simón. Una labor que comenzaron a mediados de los años 80, explorando, no sin obstáculos, los archivos penitenciarios del Ejército y la Guardia Civil, tratando de encontrar los expedientes de los represaliados por el franquismo. Con el tiempo, su trabajo se tradujo en una serie de documentales y varios libros que sirvieron para comenzar a dar luz a un pedazo de la historia marcado, hasta el momento, por el secretismo y la incomodidad.

«Foi Miguel o que se puxo en contacto con nós e démoslle acceso aos arquivos do Faiado. Foi adaptando algunha das persoas sobre as que documentara Marga Teijeiro ao guión da película», explica Caeiro. La importancia de O Faiado en el devenir de la producción fue creciendo. Él y otros de sus miembros acabaron formado parte del equipo de guion e incluso pusieron su maquinaria social al servicio de Delgado para conseguir actores y extras, lo que explica la elevada presencia de gente de O Salnés.

La grabación sirvió a la asociación para continuar con su labor de recuperación de la memoria histórica, ya que a través de ella más gente fue descubriendo, como le pasó a Flako, que algún familiar suyo había estado en la isla. El trabajo continúa.