O Piñeiriño-As Pistas se convierte en el barrio emergente de moda de Vilagarcía
27 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.En Vilagarcía, una parroquia, un lugar o un barrio no tienen entidad propia ni importancia hasta que los partidos políticos los incluyen en sus calendarios de mítines. Hace 40 años, en esa agenda mitinera aparecían Guillán, Bamio, Rubiáns o Faxilde, pero ni al PP de Rivera, ni al PSOE de Seso, ni al Bloque de Carlos Méndez, ni al PCE de Cora o de Fajardo padre se les ocurría dar mítines junto a unos edificios recién construidos, que quedaban en la carretera de Cambados, un poco antes de llegar a Procoarsa, y eran conocidos como O Piñeiriño.
Si no había mítines ni celebraban fiestas patronales, no se podía considerar que aquellas construcciones aisladas y en tierra de nadie, que ni eran Vilagarcía ni eran Vilaxoán, fueran barrio, lugar ni parroquia. Se trataba de una promoción de viviendas con pocos servicios y un lugar de paso para llegar al instituto de Fontecarmoa y al pabellón por una carretera nueva. Pero O Piñeiriño tenía algo que entonces no se vislumbraba, pero que lo convertía en el germen de lo que hoy es: el barrio de moda, el enclave ciudadano que decide las elecciones, un residencial lleno de servicios y entretenimientos y un territorio humanizado, peatonalizado en parte y, fundamentalmente, muy dinámico. Ese algo consistía en que aquellos pisos eran los únicos que en ese momento se podían comprar en Vilagarcía, una ciudad en la que no había, hace 40 años, no lo olvidemos, promociones de viviendas asequibles en un momento en que las hipotecas estaban por las nubes y pocos se embarcaban en un piso. Además, eran viviendas bien construidas, amplias, luminosas y acogedoras. Allí se instalaron mis compañeros profesores con sus familias, funcionarios, empleados, profesionales… convirtiendo O Piñeiriño en un barrio de clase media que poco a poco atraía bares y tiendas de productos básicos.
El barrio crecía y, a medida que las hipotecas se popularizaban, O Piñeiriño dejó de ser «esos edificios que hay antes de Procoarsa» para convertirse en un territorio con alma, personalidad y demandas. Pronto, fue incluido en la agenda de mítines electorales y llegaron las Festas de San Xoán, señal definitiva y definitoria de que el barrio se convertía en referencia y, además, disfrutaba de la gracia popular de contar con dos topónimos: O Piñeiriño y As Pistas. Es más bonito el primero, pero más popular y rotundo el segundo, que, además es menos equívoco: si en Vilagarcía hay un lugar llamado O Piñeiro, la existencia de igual nombre con diminutivo parecía minusvalorar el enclave. Además, a quienes escribimos en los periódicos, nos viene bien el doble topónimo porque nos ayuda a evitar las redundancias: da gusto poder escribir Santiago y también Compostela como alivia transcribir As Pistas y en el siguiente párrafo, O Piñeiriño.
Pero dejando a un lado estas precisiones de plumilla neurótico, la realidad es que O Piñeiriño o As Pistas, como prefieran, es hoy más un residencial que un barrio. Esta diferencia de conceptos es una cosa pija que se da mucho en las grandes ciudades. Es como si lo de barrio fuera despectivo, mientras que residencial es más elegante y viene a decir que lo que antes fue barrio hoy es un territorio con calidad de vida, tranquilidad, peatonalización, actividad y orgullo vecinal. Resumiendo: hace 40 años, decías que vivías en O Piñeiriño y era como decir que vivías en el limbo, que no eras de Vilaxóan ni Carril, de Renza ni Cornazo. Eras de un lugar sin definición. Se sabía que Carril votaba al PP y Vilaxoán al PSOE, que en Bamio había petroglifos y pasaba la Santa Compaña, que en Sobradelo eran intensos y en Vilagarcía ingleses… ¿Pero en O Piñeiriño, cómo eran en O Piñeiriño?
Todo eso se ha acabado. As Pistas es el barrio emergente, el residencial de moda, el hábitat de las familias jóvenes, avanzadas, urbanas, modernas… Todos los jueves de verano celebran conciertos. Los vecinos no necesitan salir del barrio para divertirse y socializar. Es más, a los bares del lugar se acercan clientes de Vilagarcía, A Illa o Vilanova buscando ambiente, pero también buenas tapas y una selección de vinos estupenda. Aquellos profesores, compañeros de instituto, que compraron los primeros pisos del barrio, quedan los miércoles con sus colegas de Vilagarcía para tomar los vinos en O Piñeiriño. Los hosteleros se unieron en 2017 para impulsar las Festas de San Xoán, que son las mejores de Vilagarcía en esa noche especial. Empezaron en unas calles llenas de circulación que hoy son peatonales. En el local social, se celebran numerosas actividades culturales, rompiendo con la inercia antigua y parroquial de comilonas y excursiones. Se presentan libros como el de Xoanqui Ameixeiras, se representan obras de teatro a cargo de Clámide, que ensaya en el local, se celebran exposiciones de artesanía como la de Marián García Maga, con talleres para enseñar esa artesanía, conciertos de la banda municipal o de dj's.
En una Vilagarcía que otea ya el otoño, reconforta saber que, a partir de octubre, en O Piñeiriño no para la animación y cuando el centro se adormece, el barrio mantiene su vitalidad. Hay que reformar el parque y ampliar las aceras, pero todo lo conseguirán porque ya tienen entidad, importancia, fiestas y mítines. Son el barrio de moda.