El edificio de Os Duráns sin reparar pagará ocho meses de ocupación de vía pública

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

La esquina de las calles Pascual Veiga y Eduardo Pondal lleva  meses en esta situación
La esquina de las calles Pascual Veiga y Eduardo Pondal lleva meses en esta situación Martina Miser

La comunidad aún no ha acometido el arreglo del desprendimiento pese a tener autorización desde mayo del Concello de Vilagarcía

14 ago 2021 . Actualizado a las 13:46 h.

La intersección de las figuras de Eduardo Pondal y Pascual Veiga generó, en lo artístico y en lo simbólico, una pieza única: el Himno de Galicia, que Veiga musicó sobre el legendario poema Os Pinos, de Pondal. En lo pedestre, ambos autores dan nombre a dos calles de Vilagarcía de Arousa que confluyen en el barrio de Os Duráns. Aunque ya se habían dado problemas similares en la zona, lo que ocurre en la esquina en la que ambos viales se cruzan no tiene parangón. En enero, la fachada del número 6 sufrió uno de esos desprendimientos que tanto abundan en la ciudad. Lo específico de este caso es que, ocho meses más tarde, la comunidad de vecinos no ha reparado el desperfecto, de forma que uno de los dos carriles de circulación continúa cortado mientras la acera sigue erizada de barreras.

El Concello de Vilagarcía explica que, desde la detección de la caída de elementos, remitió varios requerimientos a la propiedad para que tramitase la autorización que le permitiese acometer el arreglo: una licencia de obra o una simple comunicación previa, en función de la envergadura de la intervención. Por fin, la comunidad lo solicitó en primavera, y el Ayuntamiento dio su visto bueno en mayo. Tres meses más tarde de aquel momento, todo en la esquina sigue igual.

Dos tasas acumuladas

Sobre el portal en cuestión pesa, al parecer, un embrollo en materia de resolución de herencias. «Pero lo que no puede ser es que nos tengan así, porque esto es una verdadera vergüenza», zanja una vecina del barrio. La movilidad en la calle está reducida a su mínima expresión, entre el carril que continúa cortado al tráfico y la imposibilidad de caminar por la acera afectada, convertida en un verdadero sembrado de vallas de obra. Haciendo de la necesidad virtud, al menos los vecinos han ganado una hilera de aparcamientos. Lo que el Concello advierte es que, una vez que afronten y concluyan la reparación, los propietarios del edificio tendrán que presentar un informe que garantice la ausencia de riesgos, así como abonar las tasas de ocupación del suelo público, que se pagan por día y metro cuadrado, y la intervención que llevó a cabo Emerxencias.