El ganador de los 13,8 millones de la Primitiva apenas gastó dos euros en su boleto

El autor de las dos apuestas automáticas, de las que Hacienda se llevará casi tres millones, permanece en el anonimato


vilagarcía / la voz

Aunque se trata de la número 2, la administración de lotería que Luis Abalo y su hija María regentan en la calle Alcalde Rey Daviña es la más antigua de Vilagarcía. Más de noventa años de oficio dan para repartir muchos premios, aunque difícilmente alguno tan voluminoso como el que la oficina selló el sábado por la mañana, en forma de boleto de Lotería Primitiva, y cambiará la vida de quien hizo la apuesta, una vez tenga en la mano los 13,8 millones que ha ganado. Su identidad sigue siendo una incógnita que, probablemente, jamás se despeje. Lo poco que se sabe acrecienta la sensación de capricho que rodea cualquier sorteo de estas características, puesto que el afortunado o afortunada apenas desembolsó dos euros.

«Pudo ser cualquiera. Son dos apuestas automáticas, alguien que pasó por aquí, las pidió y punto. Tampoco sería extraño que fuese alguien de fuera, porque estamos hablando de un sábado de mercado en Vilagarcía», reflexiona Luis Abalo, el propietario de la administración. Hay quien apuesta siempre a los mismos números y quien sigue determinadas secuencias para ir modificándolos con el paso del tiempo. El ganador de los 13,8 millones, por lo visto, ni siquiera se esforzó en buscar una secuencia propia. Le bastaba la que aleatoriamente decidiese la máquina de Rey Daviña. Así funciona el azar, sin esfuerzo ni justicia que puedan reivindicarse. Pura fortuna.

El sábado, Luis se pasó un rato por la oficina, pero fue María quien la atendió durante toda la mañana. Ninguno recuerda que algo o alguien les llamase la atención particularmente. Su clientela suele ser fiel, aunque, insiste el lotero vilagarciano, «con el montón de gente que se pasa por aquí no hay forma de averiguar quién selló estas dos apuestas. Así de aleatorio es esto».

Alguna entidad bancaria tendrá la información precisa en algún momento, ya que semejante cantidad de dinero solo puede cobrarse a través de una cuenta. Pero, obviamente, su responsables tendrán que guardar la debida discreción hacia tan insigne cliente. Claro que no todo el premio acabará en sus bolsillos, puesto que la Agencia Tributaria percibe una quinta parte de todo cuanto supere los veinte mil euros. Los 13,8 millones de la Primitiva se traducirán, así, en 2,7 millones para Hacienda.

De momento, en la administración de los Abalo no se habla de otra cosa. «¿Fue aquí, no?», pregunta una clienta. «Esto, al principio, anima a la gente», subraya Luis, quien pese a lo voluminoso de este premio advierte que ha repartido fortuna de forma mucho más trascendente. Los mil millones de pesetas que el Gordo de Navidad y los números anterior y posterior dejaron en 1976, por ejemplo. «Muchas empresas nacieron entonces», recuerda, mientras la rueda de la suerte gira de nuevo entre sus manos.

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