Un arma para estar más seguras

El gimnasio Nucleo de Lutas organiza un taller de defensa personal para mujeres


vilagarcía / la voz

El goteo es incesante. Cada día aparece algún incidente en el que las víctimas son las mujeres. De mayor o menor gravedad la lista es interminable y, más allá de las acciones de concienciación, la preocupación hace que la autodefensa aparezca como una opción cada vez más común para intentar minimizar un riesgo que será imposible de eliminar mientras nadie se implique de verdad en tratar el problema desde la única vertiente tratable que es el de la educación.

El gimnasio Nucleo de Lutas, en Vilagarcía, se ha sumado ya a la pelea por intentar dar a las mujeres algún argumento para estar más seguras y el día 12 organiza un taller de autodefensa. Un taller que se desarrollará en las instalaciones de San José entre las 16.30 y las 18.30 y en el que se esbozarán unas primeras nociones de defensa personal.

Unas nociones mínimas

Joao Paulo Alves, Camugeré, es el responsable del gimnasio y lo dice sin ambages: «No hay que estar cachas para saber escapar de una agresión». Se trata de que quienes vayan a ese taller, que luego podría transformarse en un curso, aprendan unas mínimas nociones sobre cómo actuar ante una agresión. En realidad, se trata de que adquieran unos pequeños conceptos pero, sobre todo, que les sirva para adquirir unas buenas dosis de confianza, un arma que les haga sentirse más seguras para saber cómo desenvolverse en el caso de verse envueltas en una desagradable situación.

El Nucleo de Lutas decidió programar ese taller porque los propios usuarios del gimnasio lo demandaban y porque, además, colegas de otras ciudades de Galicia le han comentado a Joao que realmente es una actividad que funciona y que podría complementar la oferta que ya tiene en el Nucleo de Lutas.

Fátima Diz es la pareja de Joao y la principal responsable de que el taller se ponga en marcha. Ella está plenamente convencida de su necesidad e incide en que las situaciones de abuso a las mujeres son todavía mucho más frecuentes de los que pueden dar los datos oficiales porque el bullying en los patios de los institutos es también moneda común.

El taller está abierto a todas la edades. Desde niñas hasta mujeres adultas y, por supuesto, no hay que tener conocimientos previos de cualquier arte marcial ni siquiera presentar un estado físico esplendoroso. Se trata de adquirir unos mínimos conocimientos que puedan ayudar a evitar que un animal arruine cualquier día de nuestras vidas.

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