Así será la nueva Independencia

El proyecto respeta los elementos escultóricos de la plaza y los rodea de surtidores que se accionan a voluntad


vilagarcía / la voz

La cuenta atrás para la segunda gran intervención que el equipo de Alberto Varela ejecutará en materia de humanización del centro de Vilagarcía ha comenzado. El objeto de trabajo es la plaza de la Independencia, un enclave de enorme importancia en lo histórico y lo simbólico. La antigua plaza del Mercado constituyó, durante siglos, el espacio nuclear de la villa. Solo la creación de los jardines de Ravella, con la Casa do Concello, y de las plazas de abastos y de Galicia pudo toserle a un lugar al que el diseño del arquitecto Leopoldo Ibarra ofrecerá un acabado más cercano y, sobre todo, amable para el ciudadano. La actuación, que una veintena de empresas optan a materializar, concluirá, de alguna forma, los dos pasos previos que los gobiernos de Javier Gago acometieron en 1997 y en el 2002, mejorando su pavimentación y estrechando la zona reservada al tráfico, en favor de los peatones.

Es más, uno de los pilares de este proyecto es la peatonalización de dos de las tres calles que rodean la zona ajardinada: la que discurre frente al colegio San Francisco y la perpendicular a ella, que constituye la base del triángulo que dibuja la Independencia. Siguiendo la línea desarrollada desde el inicio del mandato por la concejalía de Urbanismo, que dirige Paola María, el material base para la pavimentación será el hormigón, articulado en dos tratamientos diferentes para evitar un efecto monótono y guardar una cierta sintonía estética con la plaza de Galicia.

El área ajardinada se conservará, a excepción del vaso de la fuente central, que se abrirá para integrar la pieza en el conjunto de la plaza. Las piedras que conforman el círculo se ubicarán en otros puntos del entorno, mientras que los elementos escultóricos se verán realzados. En especial, la alegoría de la victoria sobre el ejército napoleónico, obra del escultor Xoán Piñeiro. El agua también ganará presencia en la Independencia remodelada, puesto que se instalarán varios surtidores a nivel del suelo, que podrán accionarse a voluntad. Los chavales lo agradecerán en verano, como saben perfectamente los críos de Pontevedra (plaza de Compostela) y Vitoria (plaza de la Virgen Blanca), por citar dos ciudades en las que funcionan dispositivos de este tipo.

Las dos calles peatonalizadas dispondrán de nuevo mobiliario urbano, un perímetro arbolado y una mejor accesibilidad. Esto, por lo que respecta a la superficie de la intervención. Porque, siguiendo otro de los hilos conductores del gobierno local socialista en esta clase de actuaciones, la remodelación incluirá la renovación de las redes de aguas y abastecimiento, con medidas que facilitarán el drenaje natural. Las canalizaciones discurrirán bajo líneas de losas de pequeño tamaño de forma que, en caso de averías o instalación de nuevos servicios, no sea necesario abrir zanjas en la plaza.

El presupuesto de salida asciende a 421.568 euros, a la espera de conocer y valorar las mejoras que introduzcan las empresas aspirantes a hacerse con la ejecución de las obras. Lo dicho. Corre ya la cuenta atrás.

El PP califica la actuación de capricho y ve a Ravella en la era del hormigón

Al Partido Popular no le gusta un pelo la forma en la que la plaza de la Independencia será humanizada. Es más, su portavoz municipal, Elena Suárez, no duda e afirmar que se trata de un «capricho» del alcalde socialista, Alberto Varela, «que costará medio millón de euros para apenas variar su configuración».

Cree Suárez que la ciudadanía ha dejado de confiar en el criterio del regidor y de su equipo. Ironiza con la sintonía con la plaza de Galicia y se pregunta si «será en cuanto a las caídas, a que la fuente moje a la gente, a los problemas de personal o al verdín que se acumula». Por último, los conservadores ven a Ravella instalada en la «era del hormigón» y vaticinan que la actuación complicará el tráfico rodado «en una zona sin grandes problemas y con la intención clara de seguir eliminando patrimonio». En su lugar, proponen intervenciones en las parroquias del municipio.

El águila vencida que esculpió Xoán Piñeiro Nogueira

La plaza seguirá orbitando en torno al águila imperial vencida por la espada, que el escultor Xoán Piñeiro Nogueira fundió e instaló como alegoría del levantamiento del 12 de mayo de 1808 contra los ejércitos napoleónicos. La obra se verá realzada por un entorno más cómodo, limpio y accesible. Junto a ella, la plaza de la Independencia conservará su cañón y sus clásicas anclas.

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