San Roque concluyó en Vilagarcía con el desfile de carrozas y unos fuegos bien engrasados
31 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Hay algo en los fuegos artificiales capaz de despertar cosas dormidas, que uno lleva dentro y solo emergen cuando la espuma de luz estalla en el cielo nocturno. Algo capaz de asombrar por igual a grandes y pequeños, a tipos rudos y a almas cándidas, a todo el mundo. Vilagarcía es una de las plazas que a lo largo de los años se han ganado una reputación en esto de culminar sus fiestas con una buena traca luminosa. El de la madrugada del sábado al domingo, aplazado una semana por la lluvia y el mal tiempo, fue uno de esos Combates Navales que alimentarán la celebridad de San Roque. Veinticinco minutos de reloj, una multitud a orillas del mar de Arousa -sin duda, una feliz idea aquella de Castro Ratón de concentrar los lanzamientos en el muelle de O Ramal-, tres focos en el mar, tres toneladas y media de pólvora de todos los colores, salvas triples, cuádruples, auténticas palmeras lumínicas y una fortaleza de 36 metros de longitud, la mayor de los 149 años que ha alcanzado ya la celebración patronal de la ciudad.
El plan de evacuación y emergencias no hizo falta más que para encauzar a las miles de personas que se concentraron en A Concha-Compostela hacia una salida. La organización funcionó como una máquina bien engrasada. La manía de mucha gente de coger el coche en cuanto explota el último cohete consiguió en que en apenas cinco minutos se organizase un buen atasco en Rosalía de Castro, en dirección al centro. Poco después sucedía lo mismo en sentido contrario. En lugar de comportarse con paciencia y pensar, demorarse un rato, tomar algo y aguardar a que la masa de viandantes cruce O Ramal y la zona de las atracciones, nunca falta quien se eche al volante sin más. El operativo, sin embargo, se mantuvo en su sitio y a la una de la madrugada la circulación nocturna recuperaba su acostumbrada fluidez «Había ben de anos que non vía uns lumes tan bos», reconocía el señor Marcelo antes de irse a la cama. Como compostelano de pro, la suya es una opinión ciertamente autorizada.
El remate, ayer por la tarde, con el desfile de ocho carrozas repletas de chavales. En solo tres días se agotaron las plazas que el Concello había ofertado a los más pequeños. Como segunda prórroga, el próximo sábado, la Noite das Meigas de pallozas y queimada.