«A ver se cando remate todo isto, a xente se sigue acordando de nós»

Rosa Estévez
rosa estévez VALGA / LA VOZ

VALGA

MONICA IRAGO

Las tiendas locales han visto crecer sus ventas a raíz del cierre perimetral

29 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando el avance del covid-19 obligó a cerrar las fronteras de Valga, se puso de relieve la dependencia que esta localidad, eminentemente rural, tiene del que antaño era su corazón urbano, Pontecesures, e incluso del vecino Padrón. Durante años, los valgueses se han acostumbrado a coger el coche y hacer sus compras, incluso las más básicas, en cualquiera de esos territorios. La situación es tal, que el alcalde de Valga pidió a la Xunta, formalmente, que permitiese la movilidad entre ayuntamientos vecinos para poder realizar compras de alimentos siempre que no hubiese alternativas en la localidad. La petición, secundada por todos los partidos políticos de este municipio ha sido incluida en las nuevas disposiciones de la Xunta.

La limitación de movimientos -impuesta o autoimpuesta- ha llevado a muchos valgueses a mirar hacia los establecimientos que tienen más cerca. Tiendas pequeñas que tenían asumido que eran despachos «para os olvidos», y que de repente han cobrado un protagonismo con el que no contaban. «Carai se se nota! No noso caso hai moito máis movemento», explica Roberto, desde detrás del mostrador de su establecimiento de A Pontella. Se trata de un supermercado «pequeno, pero no que hai de todo, coma nun súper calquera, só que con menos referencias».

Muchos de los nuevos clientes que llegan a su local «sorpréndense ao entrar e ver o que hai; pensaban que tiñamos menos cousas». Pero no es así. Aquí pueden encontrar desde carne a suavizante para la ropa. Aunque tal vez no la marca que suelen utilizar. Pero si no hay lo que se busca, Roberto se lo consigue. «A xente está acostumada a ter de todo. A min, se alguén me pide unha cousa determinada, voulla buscar, porque ao almacén vou continuamente», explica.