Lacones en procesión en Valga

La tradición se reeditó por la Candelaria


Valga

Valga volvió a sacar ayer los lacones a la calle a propósito de la festividad de La Candelaria, cumpliendo así una tradición que se remonta al siglo XIX. Las mujeres cargadas con las cestas provistas de patas de cerdo recorrieron en procesión los lugares de Vilar, Vilarello, Moldes, As Eiras, Outeiro, Ferreirós y Beiro, acompañadas de las imágenes de San Antonio, San Roque y San Paio. En el camino a la iglesia de Cordeiro no faltó la música de la mano del grupo de gaitas «Os demos da petaca», de Ribadumia.

A las diez de la mañana, el párroco Arturo Lores ofició una misa en la capilla de San Paio de Vilar y, a continuación, salió la tradicional procesión de lacones.

En la primera parada, en Vilarello, se sumaron otras dos patas de cerdo, hasta completar las cinco que se subastaron al mediodía en el atrio de la iglesia.

Una salva de bombas anunció la llegada de la procesión en cada una de las aldeas. En Vilarello y As Eiras, los vecinos engalanaron sendas mesas cubiertas con mimosas, camelias y cruces elaboradas con naranjas, en las que reposaron las imágenes mientras las mujeres cogían fuerzas. En Ferreirós fueron recibidas con galletas, anís y vino dulce.

A la llegada a la iglesia de Santa Comba de Cordeiro, la comitiva acabó la procesión rodeando el templo, después se procedió a celebrar una misa, seguida de la subasta de los lacones. Uno se vendió por 45 euros, dos por 65 y los restantes por 70 y 80 euros, recaudándose un total de 325 euros para a parroquia.

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