José, de O Grove, y Montse, de Sanxenxo, tienen tres hijas. Es el padre el que toma la palabra. Y lo hace para explicar el «sacrificio hecho con gusto» por la madre. «Al empezar la aventura familiar uno de nosotros dejó de trabajar. Lo pensamos, decidimos que era mejor tirar así económicamente y decidimos que ella se dedicara a cuidarlos, porque era la que menos oportunidades laborales tenía en aquel momento», explica. Así fue. Con la madre al cuidado de los niños, el verano se antoja más fácil en esta familia que en otras. ¿O no? «Por supuesto que sí, que es un poco más fácil en el sentido de que hay alguien en casa. Conciliar con el padre y la madre trabajando fuera es muy complicado, tanto en una familia numerosa como en otra que no lo sea. Pero he de decir que en nuestro caso Montse trabaja también muchísimo, sobre todo de taxista, porque se pasa el día llevándolos a los sitios o involucrándose en el APA», indica José con una sonrisa. ¿Qué harán sus niñas este estío? Disfrutarán de la playa, del tiempo libre y, en algún momento, también acudirán a alguna actividad. Lo harán para darle un respiro a su madre y para pasarlo bien, pero sin la presión de tener que ir sí o sí para que sus padres logren conciliar.