El concejal vehemente

Rosa Estévez
Rosa Estévez O GROVE

O GROVE

Fredi Bea García, presidente de la Federación Galega de Piragüismo y aspirante a dirigir la nacional, es un hombre formado en la férrea disciplina del deportista olímpico. Prepararse para la alta competición no deja tiempo para andarse ni con medias palabras, ni con medias tintas, y Fredi Bea trasladó esa forma de hablar directa y clara a un ámbito, el de la política, rico en circunloquios y verbos floridos. Bea García desembarcó en la vida municipal de O Grove de la mano de Francisco López, Chesqui, y amparado por las siglas del Partido Galeguista. Cuando consiguió un asiento en la corporación, se convirtió en llave de gobierno, y abrir las puertas de la alcaldía al socialista José Antonio Cacabelos. Cuatro años después, hecha añicos la confianza mutua entre el socialista y el que para entonces era galeguista demócrata, Fredi Bea cambió de dirección y entabló una alianza con el Partido Popular de Miguel Ángel Pérez. Si hay algo que no se le puede negar a este edil es que siempre asumió el cargo con todas las consecuencias, enfangándose en la toma de decisiones que solían enervar a los vecinos. Quiso poner orden en las fincas abandonadas, vaciar las aceras de excrementos caninos y acabar con los tablaos flamencos existentes en O Grove. E intentó hacerlo atacando allí donde más nos duele a los contribuyentes, en el bolsillo. Volcado en el servicio de emergencias de la localidad, su falta de cintura política lo enfrentó a la policía local. Y su empeño en reducir la velocidad en varias calles a base de radares y de multas, acabó robándole los votos en los que confiaba el concejal vehemente, que lleva un año fuera del gobierno municipal.