Iván y Tamara viven con tres hurones. Desde que se trasladaron a Meis tienen más espacio, pero esto nunca fue un problema, porque ya tuvieron antes hurones en un piso. El primero se lo regalaron hace seis años. «Al principio fui reacio y decidí probar quince días. Me sorprendió que se llevara bien con el perro y lo cariñoso que era. Son animales muy inteligentes», explica Iván Pedreira. «Tienen mala leche pero hay que saber educarlos. A mí me mordió la nariz y las manos alguna vez, pero hay que darles unos cachetazos para que aprendan. Por lo demás son muy cariñosos y si silbo vienen a junto de mí», explica. La familia creció. Cido, Suka y Snapy comparten hogar con otros tres perros y han puesto a raya a los ratones, que ahora ni asoman por allí. Comen pienso y tienen su propio espacio. «Cuando quieren salir de casa avisan rascando la puerta». Con todo, si ven ocasión, escapan. Hace dos meses lo hizo uno de ellos «y empapelé de carteles todo Meis para encontrarlo». Apareció.