Por turnos, tomando la temperatura, con el código QR en el móvil y gratis

Los usuarios de la piscina de Pontecesures viven la nueva realidad en este tipo de instalaciones, que Catoira abrirá en breve mientras Meaño y Ribadumia optaron por no abrir este verano


pontecesures / la voz

Ir a la piscina nunca fue tan complicado, pero no queda otra que adaptarse a los nuevos tiempos. En Pontecesures no hay playa y la alternativa para darse un chapuzón es la piscina municipal, que abrió esta semana sus puertas, aunque de una forma muy distinta al año pasado. La prioridad es hacer cumplir las normas de seguridad y para ello se ha establecido un estricto protocolo que empieza por la petición de cita, vía Internet.

La aplicación diseñada para este fin se puede descargar a través de la página de Facebook del Concello. El usuario debe indicar turno y día, teniendo en cuenta que solo se puede reservar con 24 horas de antelación y que se han establecido dos horarios durante julio y agosto: 16 a 18.15 horas y 18.45 y 21 horas. La media hora que queda libre se emplea en limpiar y desinfectar las instalaciones. Cada adulto puede tener a su cargo a tres menores de doce años y los chavales de doce a dieciséis años solo pueden acceder al recinto con autorización de su tutor legal. Los usuarios deben aportar su nombre, dirección y teléfono con el fin de que, en caso de que haya sospechas de algún positivo en coronavirus, se pueda rastrear un posible brote.

Una vez cumplidos estos requisitos, todavía hay mucho protocolo por delante. Cuando el usuario llega a la piscina debe presentar el justificante de acceso mediante un código QR a través del móvil, pasar el calzado por una alfombra rociada con desinfectante, utilizar los dispensadores de gel hidroalcohólico y superar un control de temperatura. Se ha establecido un aforo del 75 %, lo que supone un máximo de 50 personas. En lo que va de semana, se está alcanzado una asistencia aproximada de 35 personas por turno. Además se han señalizado las zonas de tránsito para garantizar las distancias de seguridad interpersonal.

La adecuación de las instalaciones le ha costado al Concello alrededor de 5.000 euros, cantidad que el alcalde, Juan Manuel Vidal Seage, da por bien empleada. Abrir la piscina era una apuesta de su gobierno porque consideran que, tras el largo confinamiento, había que darles a los cesureños la oportunidad de ponerse el bañador, especialmente a los más jóvenes, y por eso, también, este verano el acceso es gratuito. «Levou moito tempo e moito traballo sacar isto adiante, pero estou moi satisfeito e moi orgulloso», apunta el regidor.

La de Pontecesures no será la única piscina municipal al aire libre que funcionará en Arousa este verano. En Catoira prevén abrir la suya en breve mientras que las de Ribadumia y Meaño permanecerán cerradas. Así lo han decidido los respectivos concellos siguiendo las directrices de la Mancomunidade do Salnés y con el fin de evitar posibles focos de contagio. Preparar las instalaciones para la nueva normalidad no es sencillo y han preferido no arriesgar.

La que también funciona, ya con horario de verano, es la piscina municipal de Cambados, aunque en su caso está cubierta. La de Vilagarcía, igualmente climatizada, seguirá cerrada hasta el otoño a la espera de unas obras.

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