«Siempre me trataron con mucho cariño en O Couto»

La UD Ourense participa en el homenaje a Carlos Padín, por sus veinticinco años en los terrenos de juego


El nombre de Carlos Padín Busto (Catoira, 1974) va ligado a esa estirpe de futbolistas que no dejan indiferentes a los aficionados. En las filas del Club Deportivo Ourense, el fino centrocampista se convirtió pronto en uno de los favoritos de un público que a lo largo de los años mostró predilección por los buenos peloteros.

«Siempre me trataron con mucho cariño en O Couto y yo también disfruté jugando en aquel club en el que teníamos una gran plantilla, con gente como Currás, Dacosta, Óscar Martínez y otros muchos. Había equipo para estar más arriba en la Segunda B, pero también sufrimos muchos retrasos con los pagos y tenías que pensar en como pagar el piso cada mes», recuerda un Padín que recientemente coincidió con el citado presidente de la UD Ourense: «Estaba viendo a mi hijo Hugo, que juega en la base del Dépor, y hablé un rato con Dacosta. Como aún juego cada fin de semana, no nos vemos todo lo que desearía con tantos compañeros que hice en mi carrera».

Ni siquiera tiene claro Padín cuántos años se suman a los veinticinco que hoy se celebran en Catoira, porque jugó algunos más en categorías de formación. Con todo, la experiencia le aconseja no presionar a su sucesor: «De momento está en una etapa muy bonita del fútbol, en su primer año juvenil y en un equipo como el Dépor. Juega en la banda izquierda y se divierte. Eso es lo que yo le aconsejo, que disfrute».

En el caso de Carlos, sus primeras caricias al balón las dio en el modesto Catoira, pero antes incluso de cumplir los diecinueve, ya había debutado en Segunda B con la camiseta del Arousa. Tras pasar por el Pontevedra, el Dépor se fijó en su calidad para enrolarlo en el Fabril y José Manuel Corral lo hizo debutar en Primera División, en un partido en el pucelano Nuevo Zorrilla. En su memoria quedará grabado el día que se estrenó en Riazor, en el último tramo de una victoria (3-0) sobre el Athletic.

Padín también jugó en el Lleida o el Logroñés, pero sus destellos de magia balompédica los disfrutó la afición de Pontevedra, Ferrol y también la de O Couto: «Fue una pena que desapareciera el Club Deportivo Ourense, fue un equipo gallego con una gran historia detrás, pero la verdad es que últimamente tenía problemas económicos y, a veces, es preferible dar un paso atrás para volver con más fuerza, algo parecido a lo que han hecho allí».

Y a este genio del balón de cuero no se le debería contradecir cuando habla de lo que es su pasión. Baste el botón de su nueva meta, reflotar desde el campo al renacido Catoira en la Tercera Galicia: «Ayudaré en lo que pueda para que el equipo ascienda y ya veré hasta dónde me llevan mis fuerzas». Antes, toca homenaje en As Lombas, desde las 17.00 horas, con los veteranos del Dépor y del Pontevedra, un conjunto de sus amigos y representantes de los clubes donde lució su pericia. La UD Ourense no faltará a la cita, porque Padín es parte de su alma rojilla y del legado que defienden.

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