Con sus tronos no se juega

Jon Nieve no tendría nada que hacer ante el bagaje de Alberto García, Gonzalo Durán o Bello Maneiro


vilagarcía / la voz

Hay lugares de la comarca a donde parece que el invierno nunca llegará. Lugares en los que con el trono no se juega, así les dé a los de HBO por hace diez temporadas más de su serie de marras y rodarla en O Salnés. Jon Nieve no tendría nada que hacer en municipios como Catoira, Vilanova o Valga, porque allí los reyes están claros, y los tronos, decididos desde hace muchos años.

Gonzalo Durán, Alberto García y Bello Maneiro son los alcaldes más longevos de la comarca. Longevos en el tiempo vivido (57, 66 y 70 años respectivamente) y en las alcaldías. La palma se la lleva el catoirense, que ha cumplido 30 años al frente de la de su pueblo, pero sus homólogos no se quedan atrás. Bello Maneiro cogió por primera vez el bastón de mando en las elecciones municipales celebradas en 1991, y Gonzalo Durán, en las que se hicieron en 1995.

En sus casos, el Concellos es su segunda casa o más bien la primera. Un vistazo a sus despachos lo refrenda. El tresillo que tiene, o tenía en él, Bello Maneiro no desmerece el que podemos encontrar en cualquier salón en el que Ikea no tenga nada que rascar.

En realidad, la clave de su éxito -además de que sus rivales no hayan sido capaces nunca de encontrar a algún Jon Snow que les discuta el acceso al trono- es que pasan consulta en esos despachos como quien va al psicólogo. Más de una vez, y más de dos, han tenido que esperar los periodistas, pese a tener la cita marcada en la agenda con bastante anterioridad, a que alguno de ellos liquidara la cola de vecinos que tenía ante su puerta antes de proceder a la entrevista de rigor. Y eso en plena campaña electoral, así que es fácil imaginarse lo que sucede durante el resto del mandato. Lo resumió otro alcalde de la comarca -ninguno de estos tres, ojo- en una de esas frases antológicas que quedan para la historia: «Vós aquí non tedes nada que facer».

Guardan los tres, además y pese a ser de bandas opuestas, una característica común, curiosa y que, quizás, puede explicar esa longevidad en el trono. Militan en los partidos (Durán y Bello en el PP y García en el PSOE) pero dan la impresión de ir un poco siempre por libre. De hecho, Maneiro accedió por primera vez a la alcaldía siendo independiente y así revalidó su mandato cuatro años después. Luego, el PP hizo bueno aquello de si no puedes con tu enemigo únete a él y lo captó para sus filas.

El verso libre

Para verso libre, sin embargo, es imprescindible hablar de Gonzalo Durán. Un hombre que es capaz de colgar el teléfono a Rafael Louzán, cuando Louzán mandaba mucho en la provincia, de relegar a su hermano sin que le temblara el pulso, o de sobrevivir a que el propio presidente de su partido critique su célebre chacha para todo, es que tiene el chaleco antitodo puesto, y bien puesto, por debajo de su camisa.

Los tres se presentarán de nuevo a la reelección y mucho tendrían que cambiar las cosas para que no salieran victoriosos una vez más. No parece que Durán o Bello Maneiro vayan a tener el problema del desgaste de marca que semeja sufrir el PP, porque ellos son su propia marca. Sin más zarandajas. El alcalde y punto. Ellos protagonizan la inmensa mayoría de las intervenciones ante los medios.

¿Y se ve relevo? Pues quizás donde semejaba estar más claro que se podría producir era en Catoira, pero un desafortunado accidente acabó con la vida de Carlos Castaño, que parecía destinado a ese fin. Algún delfín tendrá que aparecer y, probablemente, durante el próximo mandato será cuando comiencen a asomar sus cabeza. Aunque, a veces, parece que no es nada fácil dar un paso al lado.

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