Max Hopfgartner dice que la lesión le frustra por no poder ayudar al equipo

La Voz

CAMBADOS

«Choqué con una esquina. Me dolía pero no pensaba que el dedo estuviera roto». Así explica Max Hopfgartner la lesión que le tiene en el dique seco desde su llegada a Cambados. El percance doméstico derivó en la rotura del dedo meñique del pie, una lesión que tiene un plazo de recuperación de seis semanas aunque el pívot austríaco se mostró dispuesto a empezar a entrenarse ya la próxima. «Vamos a respetar lo que nos digan los médicos», terció Miguel Ángel Hoyo, que ejerció de traductor en la rueda de prensa de presentación del jugador del Xuven.

Max dice que la lesión le produce un sentimiento de frustración por no poder ayudar al equipo y que cuando conoció el diagnóstico se le vino el mundo encima porque la de Cambados es su primera experiencia profesional -la pasada campaña completó su ciclo universitario en Estados Unidos- y se mostró muy agradecido de que el Xuven haya optado por esperar a que se recupera. «Demuestra que tienen una gran confianza en mí», razonó.

El pívot austríaco se definió como un jugador polivalente, que pueda ayudar tanto en el rebote como a la hora de anotar y que se defiende bien el poste bajo. Miguel Ángel Hoyo lo definió como un «cuatro y medio», es decir un jugador que se puede desenvolver sin problemas tanto cerca como lejos del aro.

Evidentemente, Max no ha podido compartir aún el trabajo en pista con sus nuevos compañeros, pero sí que ha visto los entrenamientos. «Es un buen grupo. He visto buenos jugadores, buenos tiradores y un buen ambiente», sentenció. El austríaco tiene muy claro qué quiere para esta temporada: «Ayudar a que nos clasifiquemos para jugar los play offs», aseguró. Él tendrá que esperar, probablemente, al menos a la segunda jornada del campeonato.