Tl año pasado cuando Quique y yo nos hicimos cargo del equipo Juvenil A del Arousa éramos conocedores de la fortuna que teníamos de disponer de dos jugadores como Alberto y Óscar. Diferentes, y a la vez complementarios, dotando de una riqueza diferencial al juego del equipo.
El de A Illa domina el puesto de mediocentro como pocos, consiguiendo que el equilibrio no sea un tópico y sí un concepto del juego. Excelente pasador, tiene la capacidad de hacer mejor al equipo.
Alberto es un llegador y penetrador. Qué mejor escenario que A Lomba para que exprese estas cualidades. Sus condiciones permiten ser flexible en el posicionamiento al equipo. A los más clásicos les diré que tiene muy buen golpeo, y a balon parado, un juego de cabeza permitido por su físico. Le gusta hacer gol.
Alberto y Óscar son dos jugadores con ADN de futbolista. Dos futbolistas con la cabeza bien amueblada que supieron escuchar y mejorar. Por eso en estos casos no resulta extraño verlos donde están. Y lo que les queda por delante.