El espíritu de un barrio con cuarenta años de historia se resume en su festival solidario
12 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El 31 de mayo de 1995, el grupo de teatro Brétema, del colegio de O Piñeiriño, representaba en la Casa de Cultura de Vilagarcía tres obras de Eulogio García Ruibal: el monólogo Todo un loriño, el drama Ceibes y la obra-periplo Viaxe en tren. Han pasado más de treinta años y aquellos escolares de EGB son hoy padres de familia, muchos de ellos viven en O Piñeiriño y aquella semilla teatral ha fructificado en un sinfín de actividades que se sustancian en un marbete del que presumen orgullosos en esa urbanización populosa: «O mellor barrio do mundo».
Desde los años 70, Vilagarcía, como todas las ciudades modernas, ha crecido a golpe de barrio. Los ensanches se sucedieron empezando por Os Duráns. En los 80, le llegó el turno a O Piñeiriño y después se levantaron las urbanizaciones del entorno de O Con, A Xunqueira, A Maroma o A Escardia. Hace 40 años, comprar vivienda era una quimera mayor que ahora y los primeros pisos razonables fueron los de O Piñeiriño, que era conocido como As Pistas y parecía alejado de todo y sin dotaciones de nada.
Desde siempre, O Piñeiriño fue un barrio que peleó por conseguir servicios y dignidad. Primero fue el colegio público, del que se ufanaba el entrañable concejal y profesor Daniel Garrido. Siempre recordaba que, cuando él gestionaba la concejalía de Educación, Vilagarcía había conseguido los colegios de O Piñeiriño, A Escardia, Educación Especial y el IES Armando Cotarelo Valledor.
Otro campo de batalla fueron los columpios. En 1990, en Vilagarcía vivían cinco mil niños que solo tenían 73 columpios y toboganes, de ellos, 26 estaban destrozados. Pero el caso de O Piñeiriño era más grave porque, en aquel barrio de familias jóvenes, no había ni parque ni toboganes. Fue una promesa electoral de todos los partidos en 1991. Los vecinos optaron por Javier Gago y el barrio creció, aunque con dificultades y sin perder su vena luchadora.
Al año de llegar Gago a la alcaldía, se instalaron semáforos en el cruce de O Piñeiriño. Recuerdo la imagen del concejal Cora Mouriño, revisándolos.
Aunque no todo eran buenas noticias. En el barrio seguía habiendo problemas, como denunciaba una señora que, allá por 1994, se caía en una alcantarilla de O Piñeiriño y se fracturaba una pierna. Resulta que a los cacos no se les había ocurrido mejor idea que robar tapas de alcantarilla, pero el Concello reaccionó expeditivamente: soldaron las tapas para que no las robaran. Otro problema que levantaba ampollas era la accesibilidad. Las aceras tenían bordillos, las personas con visibilidad reducida, movilidad reducida, carricoches de bebé o carritos de la compra tenían problemas para moverse y, en 1995, la cuestión se convertía en un clamor del barrio que recogía La Voz.
Ya se vislumbraba hace 30 años la vis festiva de O Piñeiriño. Festiva y reivindicativa. Fue en el concurso municipal de maios de 1996 cuando el colegio protagonizó una fuerte polémica acusando al jurado de tongo. Como ven, «o mellor barrio do mundo» tiene una historia, que viene del siglo pasado, de reivindicaciones y espíritu colectivo que ha fraguado en lo que ahora conocemos: tiendas, bares, terrazas y vida vecinal intensa. Hace 30 años, los vilagarcianos nos acercábamos a O Piñeiriño a tomar una pizza en El Bosque, una de las primeras pizzerías de la ciudad, y hoy vamos allí a disfrutar de su intenso programa de actividades, sus cafeterías y restaurantes.
Dicen que O Piñeiriño es la nueva Baldosa, A Baldosa periférica, de barrio, popular y mesocrática. No lo dudo. Aunque se ha convertido en una zona tan atractiva que el lujo se ha fijado en ella. Quién nos iba a decir que As Pistas de los 80 se convertiría en una urbanización chic con pisos a 300.000 euros. Para ser más precisos, entre 200.000 y 400.000 euros. Serán 105 viviendas, algunas con zonas verdes y piscina, «insonorizadas como un pub» y con un formidable equipamiento energético.
El más divertido de Vilagarcía
La lucha vecinal, la vida colectiva y la incansable labor de la asociación de vecinos Breogán han eclosionado durante los últimos años en una serie de eventos e iniciativas que han convertido O Piñeiriño, sino en «o mellor do mundo», sí en el más divertido de Vilagarcía. Más allá de su árbol microscópico, que desde el 2023 triunfa en Navidad y en toda España, están sus Festas de San Xoán, sus conciertos de primavera y verano, los talleres (yoga, teatro, hipopresivos, etcétera) y actividades en el local de la asociación, los Cantos de Nadal, las donaciones de alimentos, As Gharbosas, la primera edición de All Dance Together de cultura K-pop el 2 de mayo organizada por el grupo ADT, que ensaya en el Centro Cultural Breogán, la primera Foliada do Piñeiriño el 13 de junio o la gran estrella anual: el Solifest.
Este festival gratuito y solidario, a beneficio de la asociación Amencer Aspace, se celebra el próximo domingo, 19 de abril. Acabo de ver su vídeo de presentación. Primero he sonreído. Después me he emocionado. Finalmente, he sentido orgullo porque, aunque viva a 700 kilómetros, yo también soy socio de la asociación de vecinos de O Piñeiriño, ese barrio que vi nacer cuando iba a impartir clase a Fontecarmoa y ahora disfruto cada vez que desobedezco a Sabina y vuelvo al lugar donde fui feliz.