Adolescentes y voluntarios del Instituto Castro Alobre: «Se á rapazada lle dis a verdade, reacciona»
AROUSA
En este instituto de Vilagarcía se desarrollan dos proyectos que espolean la solidaridad del alumnado
12 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.A la entrada del instituto Castro Alobre, en Vilagarcía, hay un carro de supermercado que espera llenarse de alimentos no perecederos. Forma parte de la campaña «Quilos de orgullo», organizada en el centro educativo para reunir productos que alivien la situación de quienes más lo necesitan. Esta actividad va de la mano del Banco de Alimentos, una entidad que ayuda a 20.000 personas en toda la provincia de Pontevedra, unas 2.000 en las comarcas de O Salnés y Caldas, a cubrir sus necesidades más básicas. A comienzos de noviembre, una «gran recogida» permitió cosechar en O Salnés 17.000 kilos de comida, y en ese logro ya intervinieron los voluntarios y las voluntarias del Castro Alobre: cuarenta rapaces y rapazas «adicaron unha fin de semana a botar unha man». Lo cuenta Marisa Moredo, la profesora que, desde que desembarcó en el instituto hace unos años, decidió hacer de la solidaridad una materia más.
Moredo ha desarrollado dos programas que dan forma, estructura y cobertura a ese trabajo voluntario. Lo hace con entusiasmo, convencida de que la rapazada responde. Hasta ahora, la realidad le ha dado la razón: «Nunca tiven que suspender unha actividade por falta de participantes», asegura. Y cree que la clave del éxito de este tipo de acciones radica «na verdade». «Á rapazada hai que dicirlle a verdade. E hai que achegarlle a verdade do que teñen máis cerca», indica. En el caso de la campaña que ahora está en marcha, «eu expúxenlles claramente que hai moita xente no centro que precisa da axuda do banco de alimentos; que é moi probable que na súa propia aula haxa alguén que estea nesa situación». Y ante esa realidad, «responden, reaccionan».
«O que pasa moitas veces é que queremos que respondan, que aporten, pero non lles contamos os problemas. Non queremos que saiban, pero queremos que actúen; non queremos que sufran, pero queremos que sexan solidarios...», dice la docente, que considera que a la gente más joven «hai que falarlles con claridade... E nun idioma que entendan», defiende la profesora.
A ella, esa fórmula le funciona hasta tal punto, que en muchas ocasiones es la propia rapazada quien la busca para preguntarle «se non imos facer nada». El interés llega de todos los niveles: lo muestran estudiantes de segundo de Bachillerato, pero también quienes aún no han terminado la Educación Secundaria Obligatoria. «E iso é fantástico, temos canteira», dice con una sonrisa de orgullo Marisa Moredo.
Las vinculadas al banco de alimentos son solo algunas de las actividades desarrolladas por este grupo de adolescentes con voluntad de «aportar o noso gran de area», según dicen a través de Sarah, que ayer actuó como portavoz. La pobreza es uno de los ejes sobre los que se construye la desigualdad, pero no el único. Por desgracia, explica Marisa Moredo, los discursos xenófobos cada vez están más extendidos y la rapazada, si no es vacunada, puede acabar cayendo en las redes de discursos empeñados en poner, siempre, a alguien en el margen, a dejar a gente fuera. También en ese ámbito trabajará el voluntariado del Castro Alobre este curso: en cuestión de días se pondrá en marcha un proyecto, en colaboración con la Cruz Roja, para tender puentes entre personas que, llegadas de distintos países, han confluido en Arousa. Prosiguiendo con un proyecto iniciado por la profesora el pasado año, hablando con jóvenes inmigrantes, «a intención, neste caso, é traballar coas familias, abordando distintos temas, agora as celebracións de fin de ano». Con un grupo de estudiantes, hablarán de las fiestas, sí, pero también de las cosas que les ocurren y que no son tan agradables. Luego, la embajada del Castro Alobre se encargará de contar «aos seus iguais o que viron e escoitaron».