Vilaxoán, el pueblo que canta unido y guarda sus recuerdos entre las notas de música
AROUSA
Cada vez más rapazada se suma a un certamen que se ha convertido en una de las citas más originales del verano arousano
18 jul 2023 . Actualizado a las 11:19 h.Cientos de voces —¿quinientas, seiscientas?— se alzaron ayer en Vilaxoán. Juntas, armónicas, consiguieron un año más hacer el milagro: pareciera que las casas, las losas del suelo, los árboles de esta localidad arousana comenzasen a cantar a través de las gargantas de toda la gente que hace de esta villa lo que es. El Vilaxoán Canta, uno de los eventos culturales, musicales y etnográficos más atractivos del verano arousano, se celebró ayer en la plaza Rafael Pazos bajo la dirección de Álvaro Cardalda. Él dejaba llegar la hora de la verdad lleno de «ilusión e de gañas». En los ensayos realizados en las últimas semanas participó más gente que nunca y lo que es más importante, más rapazada de lo habitual. «Deuse unha circunstancia moi bonita, porque temos máis de corenta nenos, máis que o ano pasado, e os pais e as nais tamén se sumaron», indicaba el director de este evento. Así que «estamos facendo canteira, e iso é importante», señala Cardalda.
Vilaxoán empezó a cantar ayer a última hora de la tarde, como es tradición. La enorme coral afinó sus voces para entonar un repertorio en el que puede parecer que no caben las novedades... Pero no es así. Anoche quedó demostrado que esta cita musical es, entre otras muchas cosas, un ejercicio de memoria colectiva, una salvaguarda contra la homogeneización que lo invade todo, una píldora contra la globalización cultural que caracteriza este siglo. Así que, tal y como había prometido Álvaro Cardalda, en Vilaxoán sonó un «repertorio variado», con canciones recuperadas que llegaron al presente desde el año 1985, como es el caso de Anduriña y Los Culpables. Pero sin duda, de entre las nuevas piezas que se incorporaron al repertorio destaca Miña dorniña, «unha cantiga recollida por Carlos Rey no ano 1989, aquí en Vilaxoán, a un mariñeiro». Una auténtica joya que ha sido salvada del olvido y que, desde ahora, está vacunada contra la desmemoria.
El Vilaxoán Canta sirve para mantener vivas las mejores tradiciones de la localidad, pero también para estrechar lazos. Ayer lo hizo por partida doble. En primer lugar, subió al escenario María Manuela, que sumó su voz a la de este pueblo vilagarciano para entonar O sacristán de Coimbra, una canción que ella misma popularizó hace años. Luego el vilaxoanés Marcos Díaz jugó en casa: músico profesional, se subió al escenario para acompañar al conjunto de la plaza al acordeón.
El broche final del certamen llegó de mano de la rapazada vilaxoanesa. «A nosa intención é que cada ano vaian aprendendo unha canción nova», explicaba antes del concierto Álvaro Cardalda. El año pasado habían triunfado con su versión de Sómosche de Vilaxoán, y este año, además de repetir aquel éxito, entonaron Los niños de Vilaxoán para regocijo de familia y amistades. Parece claro que, en lo que a música y voces se refiere, la cantera vilaxoanesa está más que asegurada.