Dos docentes de Arousa pasaron cuatro semanas en centros educativos de Primaria y Secundaria en Ottawa
21 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.El Programa Integral de Aprendizaxe de Linguas Estranxeiras (PIALE) es una iniciativa de la Xunta de Galicia que persigue mejorar el nivel del profesorado en el manejo de idiomas: tener un cuerpo docente preparado es fundamental para lograr que los centros alcancen ese plurilingüismo que como sociedad nos hemos marcado como objetivo. Rocío Bernárdez, profesora en el colegio Julia Becerra (Ribadumia) y Jesús Antonio Camino (IES Castro Alobre) se han sumado al PIALE, han pasado cuatro semanas en centros de enseñanza de Canadá, y han vuelto con las maletas cargadas de entusiasmo y muchas lecciones aprendidas.
Su estancia en el extranjero se desarrolló entre principios de noviembre y principios de diciembre. Su destino, quedó dicho, estaba en Canadá, en concreto en Ottawa. Allí, Rocío se incorporó durante cuatro semanas al día a día de un colegio de primaria y Jesús, al de un instituto. Son dos mundos diferentes, igual que aquí, pero en los que ambos han percibido un trasfondo similar: existe un consenso general sobre la importancia de la educación. «En Canadá, se non tes unha boa educación o teu futuro non augura nada bo», explica Jesús. La buena noticia es que la Administración se esfuerza por facilitarla —los centros, dicen los dos docentes, están magníficamente dotados tanto en medios materiales como humanos—, y las familias asumen su responsabilidad y «non se ven familias desconectadas do proceso».
Ese proceso también supone ciertos cambios con respecto a la «normalidad» que impera en los centros gallegos. Metodológicamente, Rocío no ha detectado grandes diferencias con el colegio de Ribadumia en el que da clases. «Eu creo que, en xeral, nesta etapa relaxan o peso dos contidos e danlle aos rapaces o seu tempo para asentar conceptos. Ademais trabállase bastante a autonomía persoal e o respecto ás normas», explica.
Ese énfasis en el respeto a las normas parece notarse en el instituto. «Unha das cousas que máis me chamou a atención alí foi o silencio, o sosiego que había no centro», comenta Jesús. En el instituto del que formó parte durante cuatro semanas, vio una forma de organizar la educación secundaria en la que el alumnado tiene un papel activo: el sistema les permite definir por sí mismos el currículo que van a estudiar y en las aulas «as exposicións teóricas por parte dos profesores son moi breves, enseguida se interpela aos alumnos para que pregunten, investiguen e aporten». En las aulas explica Jesús «está permitido o teléfono móbil; moitas veces é unha ferramenta de traballo. Aquí é impensable. Alá os rapaces sacan as tarefas adiante, aquí enredaríanse coas redes sociais».
Quizás en eso tenga que ver que «tecnolóxicamente, van un paso por diante de nós, aínda que nós non vaiamos mal». También en el respeto a la diversidad y la multiculturalidad. «Hai moita xente doutros países e están perfectamente integrados», aseguran los docentes arousanos, que sostienen que «o multiculturalismo apréciase como algo bo, e todo o mundo fai o posible para facilitarlle as cousas a quen acaba de chegar», especialmente a quienes tienen problemas con el idioma vehicular de la educación. A este respecto, consideran interesante el sistema canadiense en lo que respecta al aprendizaje de las dos lenguas oficiales del país, el inglés y el francés. En Ottawa, donde impera la primera de esas lenguas, tanto en Primaria como en Secundaria se asegura que el alumnado sepa también francés con una exigencia de créditos obligatorios y la posibilidad de cursar el 50 % de las optativas en ese idioma. Parece que funciona.