La marea del paro sube casi un 9 % en Arousa durante el primer año de la pandemia
El aumento se acerca al 10 % en O Salnés, limitándose a prácticamente un 3 % en el Baixo Ulla
Este fin de semana se cumplirá un año desde que el presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, anunciase a la ciudadanía española el inicio de un estado de alarma destinado a frenar los destrozos en vidas humanas que comenzaba a generar el covid-19. El estricto confinamiento domiciliario de la inmensa mayoría de la población durante mes y medio descubrió que la pandemia no solo venía a causar un drama sanitario, también económico. Doce meses después, los datos del paro reflejan le herida profunda que ha dejado en una zona que había empezado a habituarse a un nuevo ciclo positivo tras dejar atrás la durísima crisis del ladrillo.
718 parados más. Esta es la diferencia entre el número de personas en búsqueda de un trabajo a través de las oficinas públicas de empleo al final del mes pasado respecto a febrero del 2020, el último mes liberado de la pesada losa pandémica sobre la actividad económica. Si doce meses atrás eran 8.097 los desocupados en la banda sur de la ría de Arousa, a 28 de febrero del 2021 su número ascendía a 8.815, un 8,87 % más.
El comportamiento, sin embargo, difiere notablemente si hablamos de los tres municipios del Baixo Ulla, con un aumento de 19 parados, de 834 a 853, esto es, del 2,79 %, a la conclusión del primer año de la pandemia; o si lo hacemos de los ocho concellos del interior de O Salnés y la costa arousana, con 699 más, de 7.263 a 7.962, una subida del 9,62 %.
El sector servicios registró tres de cada cuatro de los desocupados sumados a la búsqueda de trabajo
La pandemia ha devuelto al debate general la urgencia de reindustrializar la economía española para resistir mejor los embates de cada nueva crisis sobre un mercado laboral volcado de forma desequilibrada hacia el sector servicios. Con un primer mes y medio con toda actividad no esencial cerrada a cal y canto la pasada primavera y tras las sucesivas y recurrentes restricciones decretadas a posteriori por las autoridades, no es de extrañar encontrarnos con que tres de cada cuatro parados sumados a las listas de las oficinas públicas de desempleo en la zona al cierre del año 0 del covid-19 se concentren en el sector servicios: 544 de 718.
Frente a las 5.468 personas que buscaban trabajo en dicho sector en febrero del 2020, doce meses después nos hallamos con 6.012. Esto es, un incremento del 9,45 %. Una cifra, 6.012, que nos dice también que el 68,2 % de los 8.815 arousanos que recurrieron el último mes al sistema público de colocación fiaban su futuro laboral al segmento de la actividad económica que encuadra al comercio, hostelería y restauración, tan tocados por la actual situación.
No obstante, es en la agricultura y pesca donde más se ha incrementado porcentualmente el paro en estos 365 últimos días, un 19 %, pasando de 389 desocupados en febrero del 2020 a 463 el mes pasado, 74 más. Un fenómeno del que escapó el Baixo Ulla, con 4 parados menos en el sector.
74 es también el número de desempleados que elevaron el registro en la industria, solo que aquí la subida fue del 6,5 %, subiendo de 1.139 a 1.213, con la caída en un 18,85 % del volumen en O Grove como gran excepción. Creció además un 7,8 % el número de personas en busca de trabajo sin un empleo anterior, de 487 a 525.
Construcción y brecha de género
Las únicas buenas noticias fueron la caída en un 1,95 % del paro en la construcción, con 12 desempleados menos, 602 el mes pasado; y el recorte en un 1,23 % de la brecha de género en el paro registrado, lejos sin embargo de ver su final. Si en febrero del 2020 los 3.428 hombres a la procura de un hueco en el mercado laboral suponían el 42,46 % del colectivo de parados en la zona, por el 57,54 % representado por 4.659 mujeres en su misma situación, el pasado 28 de febrero el porcentaje masculino respecto al total subía 1,23 puntos, hasta el 43,69 % (3.851 prados), con el femenino situándose ahora en el 56,31 % (4.964).
O Grove, Meaño y Cambados, los que más han sufrido los efectos laborales del covid
Los concellos del Baixo Ulla parecen haber absorbido buena parte del golpe de la pandemia a su mercado laboral al cierre del primer año del covid-19 en nuestras vidas. Así, Catoira sumaba al final del mes pasado 260 parados registrados en las oficinas públicas de empleo, 4 más que en febrero del 2020, con un incremento del 1,56 %. Pontecesures pasó de 225 a 231 (+6, 2,67 %) y Valga de 353 a 362 (+9, 2,55 %). Un rango que en O Salnés solo se observó en Meis, donde evolucionó de 320 a 324 desocupados en el último año, esto es, una subida del 1,25 %.
En el polo opuesto se sitúan Cambados, Meaño y, sobre todo, O Grove, tres municipios con incrementos de dos dígitos en sus cifras de paro registrado. En la localidad meca el número de desocupados aumentó la friolera de un 17,22 % a la conclusión del año 0 de la pandemia, con 1.089 personas en busca de un trabajo frente a las 929 de febrero del 2020. Un episodio de extremos, con el sector servicios concentrando la práctica totalidad de la crecida, de 159 personas y un 22,2 %, frente a la bajada en 23 personas y un 18,85 % en el industrial. En Meaño el número de desocupados subió en 52 trabajadores, un 14,17 %, hasta los 419, por los 119 en Cambados, un 11,62 % más y 1.143 en total a 28 de febrero del presente año.
También en dos dígitos se movió la variación interanual del paro en Ribadumia, que subió en 33 personas hasta las 341 (+10,71 %). En Vilanova aumentó en 70 (+9,52 % hasta las 805), en A Illa en 22 (+7,64 % hasta las 310) y en Vilagarcía en 239 (+7,26 % y 3.531).