Un portal de gente atemorizada

El individuo que clavó un tenedor a un policía ingresa en Psiquiatría; sus vecinos aseguran que llevan años soportando golpes, gritos y amenazas


vilagarcía / la voz

Vaya por delante que el caso apunta a un trastorno de conducta o a algún problema de estabilidad mental. De hecho, después de que el lunes por la noche impidiese abandonar el establecimiento a quienes se encontraban en el interior de un spa de Vilagarcía, profiriendo acusaciones y amenazas, y de clavarle un tenedor en el brazo izquierdo a un policía nacional, el causante de tanto ajetreo fue conducido directamente al Hospital do Salnés para ser sometido a una evaluación psiquiátrica. Pero no eso no tranquiliza a sus vecinos ni les evita los sobresaltos y el temor bajo el que, aseguran, viven desde hace años a raíz del errático comportamiento de este individuo. Sí lo hará, probablemente, el hecho de que el hombre haya sido ingresado en la unidad de Psiquiatría de Pontevedra. Ni siquiera fue necesario que declararse ante una de las juezas que prestan sus servicios en la ciudad.

«Hace mucho tiempo que vive solo en un piso de este portal de la calle Celso Emilio Ferreiro», indica uno de los habitantes de su mismo bloque de viviendas. Los relatos de sus vecinos hablan de un foco de problemas constantes ante el que podo pueden hacer. Desde la costumbre de pasarse largas horas, de día o de noche, asomado a alguna ventana mientras arroja comida a las palomas «que empezó siendo pan pero acabó con una sustancia pegajosa que lo pringaba todo» hasta gritos, golpes y amenazas.

El sujeto, explican, ha llegado a empuñar un rociador de pintura para rotular la puerta que da acceso a su apartamento con lindezas del estilo de «loco» y alguna que otra expresión malsonante. «En alguna ocasión, cuando ha venido la policía, ha aprovechado para quejarse, en plan ‘‘mira lo que me hace esta gente'', pero todos sabemos que, en realidad, lo ha pintado él».

En condiciones insalubres

Sospechan los demás habitantes del portal que el interior de la vivienda debe de dejar mucho que desear, «sobre todo porque la puerta está rota y el olor que sale de allí dentro es algo espantoso». Por todo ello, acudieron en su momento a los servicios sociales del Concello de Vilagarcía, que a su vez los remitió a los cuerpos de seguridad; «Nos dijeron que este era un problema policial, pero en realidad este hombre tiene que estar mal y no era justo que todos sufriéramos una situación que debería estar diagnosticada».

Los vecinos se quejan, por ello, de que la Administración no haya actuado antes para atajar los problemas derivados de la situación que atraviesa este hombre y de su impredecible forma de reaccionar. Lo sufrió en sus carnes el agente al que le hincó un tenedor el lunes por la noche, quien poco podía sospechar que la llamada que recibía en Comisaría hacia las ocho y media de la tarde lo llevaría a jugarse el tipo. Resulta sorprendente que fuese capaz de ocultar un cubierto al mismo tiempo que se desprendía de la ropa que vestía y vertía incongruencias sobre quienes se encontraban dentro del spa, ubicado en su mismo barrio, a un paso del río de O Con.

Fuego al edificio

«Esto le ha ocurrido a un policía y es lamentable, pero igual que a él podía haberle pasado a cualquiera de nosotros, porque no puede ni imaginarse los golpes, las broncas y las amenazas que hemos tenido que soportar», indica uno de los afectados. Entre otras advertencias, subraya que el sujeto prometió reiteradamente que, en cuanto tuviese ocasión, le iba a prender fuego al edificio. «No es para dormir tranquilo, desde luego».

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