Vinova, ¿el motor que necesitaba Baión?

Gonzalo Durán confía en que el anunciado desembarco de la empresa de almacenaje de congelados dé el espaldarazo definitivo al polígono vilanovés


vilanova / la voz

Los números son de los que ponen los dientes largos a cualquiera: ocupación de cinco parcelas y 19.000 metros cuadrados; inversión de 24 millones de euros y la creación de un centenar de puestos de trabajo. La carta de presentación con la que el grupo Vinova desembarca en el polígono industrial de Baión es inmejorable. «A creación de cen postos de traballo sempre é unha noticia moi boa. Nun momento coma este é unha noticia aínda mellor», decía ayer el alcalde vilanovés, Gonzalo Durán. Y más, señalaba, teniendo en cuenta el sector al que pertenece el grupo. «É unha empresa que se dedica á almacenaxe de produtos conxelados, e eu confío en que acabe sendo un reclamo para que outras empresas dese sector acaben instalándose aquí», explica el alcalde popular, quien confía en que este gran proyecto de la industria alimentaria acabe siendo «o motor que facía falta para activar este polígono».

Sostiene Gonzalo Durán, siempre lo ha hecho, que el polígono vilanovés está tocado por todas las virtudes que deben tener unas instalaciones de este carácter. Situado a un tiro de piedra del puerto de Vilagarcía y muy cerca de un acceso a la autopista, las parcelas de este parque empresarial deberían haber volado hace años. Cuando se construyó, recuerda el alcalde, «había opcións de compra para todas as parcelas». Claro que las cosas cambiaron. La crisis económica y la política de precios desplegada por Suelo Empresarial del Atlántico acabó asfixiando las prometedoras perspectivas de Baión y convirtiendo ese recinto en un espacio habitado por un par de empresas y algunas familias de ovejas que acuden hasta él para darse un homenaje con los toxos y las silvas que allí crecen.

«Nós sempre fixemos todo o que estivo na nosa man para intentar activar o polígono», dice el alcalde, que recuerda el acuerdo plenario para bonificar las licencias de obras. «E nesa liña seguimos». Pero el grueso del problema, dice Durán, estaba fuera de la órbita municipal, en los precios fijados por SEA para las parcelas de Baión, que colocaban a este polígono «completamente fóra de mercado». Esa realidad es tácitamente reconocida por Suelo Empresarial del Atlántico con cada una de las medidas adoptadas a lo largo de los años para intentar llenar su suelo industrial. Ahora, parecen haber dado con una fórmula que funciona: el derecho de superficie. Se trata de un sistema que permite a las empresas instalarse a cambio de un canon mensual reducido, sin necesidad de adquirir el terreno durante los primeros años de actividad.

En Baión quedan aún siete parcelas más a las que se puede acceder con esta fórmula, que SEA aplica también en el vecino polígono de Catoira. Otra de las grandes apuestas de la época de vacas gordas que acabó, también, olvidada por los inversores. La construcción de un taller en el recinto es, también, una buena noticia.

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