Un arousano tendrá que pagar once mil euros a una anciana a la que propinó una paliza

La Audiencia suspende su condena a dos años de cárcel siempre que el hombre cumpla y no vuelva a delinquir


vilagarcía / la voz

Da que pensar qué se le pudo pasar por la cabeza a un vecino de la comarca que, en enero del año pasado, se abalanzó sobre una de sus vecinas, de 86 años, y le propinó una soberana paliza para, poco después, tumbar de un puñetazo a la sobrina de la víctima, que no daba crédito a lo ocurrido. Algún tipo de confianza debió de merecerle este hombre, de 43 años, a los magistrados de la Audiencia Provincial de Pontevedra, cuando acaban de decidir la suspensión de la pena de cárcel a la que se hizo acreedor con su violento comportamiento, dos años de prisión. Siempre, eso sí, que indemnice con once mil euros a la anciana a la que agredió y no vuelva a delinquir en un período de tres años.

El virulento ataque se consumó hacia las nueve de la tarde del 19 de enero del 2018. El relato de los hechos, que el tribunal da por bueno, indica que el acusado se hallaba muy alterado en el interior de su domicilio habitual, perteneciente al partido judicial de Cambados. En un momento dado, el tipo se dirigió al bajo del edificio sin que se hayan aclarado los motivos que lo pusieron en marcha. El caso es que comenzó a aporrear la puerta de la vivienda de la anciana, una mujer nacida en 1932 que a buen seguro se habrá arrepentido unas cuantas veces de haberle abierto su casa al vecino aquel día.

En cuanto franqueó la entrada, el individuo se encaró con ella y le propinó una lluvia de golpes que acabaron con su víctima en el suelo. Algo que no frenó al acusado, que siguió dándole patadas. Solo la irrupción de la sobrina de la anciana, que vivía en el mismo bloque, llevó al agresor a detener la paliza y a poner pies en polvorosa. Por poco tiempo, ya que regresó minutos después para reclamarle a la segunda mujer las llaves de su coche. Cuando esta le dijo que estaban en poder de la propietaria de un bar, el sujeto respondió con un puñetazo en la cara con el que también la tiró al suelo, ganándose una denuncia ante la Guardia Civil.

La peor parte se la llevó la mujer de 86 años, a la que le rompió la nariz y le fracturó una costilla, además de provocarle múltiples contusiones y un hematoma por el que tuvo que ser operada, además de una herida en la frente que requirió siete puntos de sutura y le ha dejado cicatriz. A su sobrina le dejó un labio maltrecho con el último puñetazo.

El tribunal impone al condenado, que poseía antecedentes aunque no son computables en este caso, once mil euros de indemnización para su vecina mayor y 152 euros para su segunda víctima. No tendrá que cumplir dos años de prisión por un delito de lesiones si cumple lo acordado.

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