El gobierno de Cambados, pendiente de las papeletas de Luis Aragunde

Fátima Abal dice que no se puede organizar un pacto sin saber quién será el alcalde


cambados / la voz

Toda la alegría que se vivió en las sedes de varios de los partidos políticos que se presentaron a las pasadas elecciones se ha transformado en tensa calma en los últimos días. Calma en algunos lados e impaciencia en otros porque las reuniones para formar un equipo gobierno están tan paradas que ni siquiera han comenzado. Y no parece que lo vayan a hacer en breve porque la intención de la alcaldesa en funciones, Fátima Abal, es aguardar a que haya una resolución definitiva sobre las papeletas que ha recurrido el PP de Luis Aragunde para conseguir el octavo concejal y arrebatarle el tercero a Somos. Un movimiento decisivo porque daría la posibilidad de que se produjera un pacto ente la gaviota y el Cambados Pode de José Ramón Abal.

Juego de nervios

En este juego de nervios en el que se ha instalado Cambados, parecido al que se produjo hace cuatro años y que acabó con la sorpresa del cuatripartito, parece tener más paciencia el PSOE que sus compañeros de gobierno de Somos Cambados. Fátima Abal lo tiene claro: «Non podemos asinar un pacto de goberno sen saber se gobernaremos», explica la regidora en funciones. Eso sí, que no se vaya a gestar ningún pacto de gobierno, al menos por el momento, no implica que no se puedan producir los primeros contactos, según explica Fátima Abal. De momento, sin embargo, nadie da el primer paso y todo se reduce a mensajes cruzados en los medios de comunicación o en las redes sociales.

En Somos Cambados insisten en el mensaje que lanzaron el pasado sábado en su comunicado de prensa tras su asamblea. Una asamblea muy concurrida, según apunta Tino Cordal, y de la que salió el mandato de llevar un pacto de gobierno listo y firmado al pleno en el que se decidirá quién ostentará el bastón de mando en la villa del albariño durante los cuatro próximos años.

Eso sí, la impaciencia se nota ante el extraño parón que se ha producido en las conversaciones entre los todavía socios de gobierno. Tino Cordal lo tiene muy claro. Los resultados de los comicios celebrados en la última semana de mayo dictaron que existe una posibilidad de repetir mandato. Una posibilidad histórica, según remarca Cordal, porque es la primera vez desde 1983 que los partidos de la derecha, o el centro-derecha, no tienen los concejales necesarios para disfrutar de una mayoría absoluta. Algo que sí sucedía, por ejemplo, hace cuatro años, cuando el sorprendente voto a última hora de un José Ramón Abal al que ahora no necesitan desde la izquierda, le dio la alcaldía a Fátima Abal.

«Nós temos que gardarlle un respecto os nosos votantes», dice Tino Cordal, que también lanza hacia ellos un mensaje de optimismo cuando recuerda que hace cuatro años las cosas parecían mucho más complicadas y al final, las cuatro fuerzas consiguieron llegar a un acuerdo.

Tachones, garabatos e insultos para mantener las esperanzas del PP

Tres votos para las elecciones europeas introducidos en las urnas de las municipales. Otro votante que metió en el mismo sobre la lista del PP y la del BNG. Una tercera papeleta que está tachada al completo. Un sufragio muestra cruces al lado de los nombres de varios candidatos. Alguien incluyó dos votos para el PP en un mismo sobre, marcándolos con equis e iniciales. Tampoco faltan tachones, garabatos e insultos del tipo de «trampón», «garrulo», «basura» o «penoso». Por fin, alguien votó a las europeas y a las municipales en un mismo sobre. Ese es el argumento, la munición, con la que el Partido Popular ha acudido a la junta electoral central para intentar que hasta seis de ellos sean considerados como válidos y la gaviota pueda lograr su octavo edil.

La intención de los populares, al menos la que anunciaba Luis Aragunde hace unos días, era la de alargar el proceso hasta que no le queden más resquicios. El PP ha puesto en marcha un calendario que puede retrasar la constitución definitiva de la corporación hasta bien entrado julio, si la gaviota mantiene la intención que enunciaba Aragunde.

Si la junta central tampoco admitiese la reclamación de la gaviota, llegaría el momento de que el PP acudiese a un contencioso electoral, que remitiría el expediente al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. La sentencia debe ser dictada antes del 2 de julio. Y aún así, los conservadores tendrían todavía una última baza por jugar: el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, que tendría quince días de margen para resolver este entuerto electoral.

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