El viaje por el alcantarillado acaba siempre de la misma manera, con un monumental atasco
27 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Entre esas cosas que nos han traído los tiempos modernos están las toallitas húmedas, cuyo uso se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas y ya no solo para limpiar culitos de bebés. Lo que parece algo cómodo e higiénico se está convirtiendo en un gravísimo problema en las depuradoras de todo el mundo, ya que siguen siendo muchos los que optan por librarse de ellas tirándolas por el váter. El viaje por el alcantarillado acaba siempre de la misma manera, con un monumental atasco que se ha bautizado como el monstruo de las toallitas y del que Santiago no se escapa. De hecho, la empresa Viaqua, que gestiona el servicio municipal de aguas, acaba de retirar una enorme bola que atascaba la depuradora de Silvouta y que se formó en los últimos cuatro meses. Si este dato es abrumador, lo es más el anual, ya que en el 2018 salieron de la EDAR compostelana 315 toneladas de residuo de desbaste grueso formado en su mayor parte por toallitas.
Esos monstruos de toallitas no solo atascan las redes de alcantarillado, sino que también se cuelan en la maquinaria de la estación depuradora y acaban provocando averías que pagamos todos los ciudadanos. Se amontonan en los ejes de los equipos y en los impulsores de las bombas y llega un momento en el que los parten, lo que hace necesario desmontarlos para poder limpiarlos. Las averías más delicadas y costosas son las que se ocasionan en aparatos sensibles, como las bombas sumergibles, los tamices y los ejes de agitadores.
En muchos supermercados existen toallitas que se venden como biodegradables e incluso se etiquetan como desechables vía inodoro, pero no lo son realmente. «La prueba la puede hacer cualquier vecino en su casa, poniendo en un barreño con agua estas toallitas y verá lo que pasa, verá que no se descomponen», explican desde Viaqua.
La única solución es el civismo. Es dejar de tirar al váter las toallitas y otros elementos como compresas o bastoncillos de algodón que también provocan graves problemas de atascos. Lo sorprendente es que muchos ciudadanos sigan haciendo caso omisos de las advertencias. «Lo cierto es que con que en cada edificio haya una única familia que tire las toallitas por el inodoro ya tendremos un problema enorme, porque son muchas toallitas al cabo del año».