El personal del ambulatorio halla a un individuo en una consulta antes de que comience el servicio
AROUSA
El Sergas limitará al máximo el acceso al centro de salud en horario de noche para evitar las incursiones
24 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Pocas dudas caben acerca de lo fácil que resulta introducirse en el centro de salud de San Roque y permanecer en su interior hasta que uno lo desee. Hace solo unos días, un individuo que pululaba por el punto de atención continuada a eso de las tres de la mañana fue capaz de colarse en el ambulatorio y de amanecer entre sus paredes como si tal cosa. Hasta tal punto que el personal se lo encontró saliendo de una de las consultas poco antes de que las instalaciones sanitarias iniciasen su horario habitual de funcionamiento. Que se sepa, el individuo no tuvo tiempo de sustraer nada, o tal vez no fuese esa su intención. Pero el caso es que, una vez más, su peripecia demostró que el edifico se ha convertido en un coladero.
En un intento por atajar todo esto, el Servizo Galego de Saúde confirmó ayer que procurará limitar al máximo los puntos de acceso al centro de salud en horario nocturno. «Solo se permitirá la entrada, única y exclusivamente, al servicio de urgencias, mientras que todas las puertas intermedias permanecerán cerradas», señalan fuentes de la estructura de xestión integrada (EOXI) Pontevedra-O Salnés. Por otra parte, la dirección de recursos económicos, que entre otras cuestiones es la encargada del mantenimiento de los 42 centros de salud que funcionan en el área sanitaria conjunta, ha aprobado un refuerzo de las ventanas que se abren en la fachada de Marxión. Se trata de lugares expuestos, que son muy fáciles de alcanzar al situarse en una cuesta pronunciada, y por tanto constituyen una potencial fuente de incursiones en las instalaciones.
De lo que de momento no hay noticia es de la posibilidad de que el ambulatorio recupere el servicio de vigilancia del que dispuso hace años. Pese a la sucesión de incidentes que ha padecido el centro de San Roque, la EOXI no parece haberse planteado una opción que el personal reclama, ya no ante posibles hurtos, sino por su propia seguridad. En las consultas de Pediatría aún está fresca la práctica de encadenar los ordenadores para evitar que los sustrajesen. Hace meses, alguien se paseó a sus anchas por las dependencias en las que se disponen las taquillas de los trabajadores. Y si algo ha llamado poderosamente la atención es la desaparición de dos de las pantallas que el Sergas instaló en varios puntos del edificio para ofrecer información a los pacientes. Dado su tamaño, el autor del robo tuvo que operar con absoluta tranquilidad y desparpajo.
En horarios no habituales solo permanecerá abierta la puerta
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