Las enfermedades de transmisión sexual crecen entre los jóvenes

La mitad de los casos de gonorrea afectan a personas menores de treinta años


vilagarcía / la voz

El dato, preocupante, lo lanzó el año pasado el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud en el barómetro Proyecto Scopio, pero no tuvo una repercusión exagerada, pese a que refrendaba las sensaciones que profesores o farmacéuticos tenían más que constatadas: casi la mitad de los jóvenes encuestados decía haber tenido relaciones sexuales sin preservativo, y de ellos, un 26 % decían que nunca o casi nunca lo utilizaban. Es decir, el condón ha dejado de ser la primera medida de precaución y esto ha traído consigo un incremento notable en las enfermedades de transmisión sexual.

El informe Vigilancia epidemiológica de infecciones de transmisión sexual constata un continuo aumento de casos. En el año 2000, la tasa de infección gonocócica (es decir de gonorrea) era de 2,65 por cada cien mil habitantes. En el 2015, último del que se han publicado datos, es de 11,14. Se ha incrementado en un 500 % y la tendencia parece que no para de subir.

Vayamos a la sífilis. «En 2015 se notificaron 3.886 casos de sífilis (tasa: 8,37 por 100.000 habitantes). Entre 1995 y 2015, al igual que en la infección gonocócica, se observa un descenso en las tasas de incidencia hasta 2001 (desde 2,57 por 100.000 habitantes hasta 1,77 por 100.000 habitantes), observándose un aumento a partir de esa fecha», apunta el informe. Es decir, en el año 2001 se diagnosticaron 700 casos de sífilis; en el 2015 la cifra se disparó hasta cerca de los 4.000.

Y los tramos de edad de las infecciones incrementan la preocupación. El 26 % del total de los casos de gonorrea corresponde a jóvenes de entre 15 y 24 años de edad. Se trata de enfermedades que, en muchos casos, son asintomáticas, pero eso no evita que puedan ser transmitidas a otras parejas. Eso, y el abandono del uso de los preservativos, están generando un preocupante problema de salud pública.

Los datos del barómetro del Centro Reina Sofía abarcan a toda España, evidentemente, pero la dinámica se puede trasladar sin ningún problema a la comarca de O Salnés.

Relegados

Adriana López es farmacéutica y conoce perfectamente la bomba de relojería que se está gestando. «Los jóvenes han dejado de utilizar los preservativos porque las chicas usan la píldora, con permiso de sus padres, así que ya ni los compran. Los sábados de guardia se vendían muchos, ahora han quedado relegados», explica.

Adriana apunta a la falta de información como una de las claves. «Es sorprendente, porque están mucho más liberados, pero mucho menos informados. No saben qué es una clamidea, no saben qué es una gonorrea, un papiloma... En lo único en lo que piensan es en que no se quieren quedar embarazadas», afirma.

Esa sensación de que la única precaución que los jóvenes quieren tomar es la de prevenir embarazos la comparte también Carlos Cid, director del IES Castro Alobre. Allí se imparten charlas sobre educación sexual con una periodicidad notable. Y el profesor no sale de su asombro con lo que suele suceder: «En cuanto salen de la sala se olvidan de todo lo que les han dicho», dice.

50 %

Incidencia entre los jóvenes

La mitad de los nuevos casos de gonorrea son de personas de menos de treinta años

«Las familias los quieren seguir viendo como ‘sus niños’, pero cada vez son más precoces en las relaciones sexuales»

Es curioso, pero en estos momentos, donde parece que todo es más accesible, tanto Adriana como Carlos coinciden en su diagnóstico: la falta de información es la clave de todo. «Solo la tienen en lo que les puede preocupar un poco, que son los embarazos, y aún así como tienen la píldora del día después tampoco es un problema», explica la farmacéutica.

«El problema -apunta Carlos Cid- es que es un tema tabú en muchas familias. Las familias los quieren seguir viendo como ‘sus niños’, pero cada vez son más precoces en las relaciones sexuales». La edad media de la primera relación está ahora en el entorno de los 16 años, cuando en el año 2003 una encuesta sobre hábitos sexuales del Instituto Nacional de Estadística apuntaba a los 19 como la media a la que las españolas empezaban a practicar sexo.

Y regresando a los preservativos, de nuevo coinciden Carlos y Adriana a la hora de detectar un indisimulado toque de machismo en estas nuevas prácticas. «En alguna reunión con familias de chicos, llegaron a comentarme que quien tenía que preocuparse de tomar precauciones era la chica», apunta el director del IES Castro Alobre.

«Raya el machismo absoluto. Es volver atrás», incide Adriana. «Ellos no hacen nada por la prevención o la protección. Toda esa parte la asumen ellas. Absolutamente. Y luego llegan niñas de quince años a las cinco de la mañana pidiendo la píldora del día después. ¡Con quince años!», incide.

La información es, por lo tanto, el punto clave para explicar todo lo que está sucediendo. Y Adriana regresa a aquella mítica campaña del «Póntelo, pónselo», que varias generaciones guardan en su memoria colectiva y que supuso todo un éxito. No cabe duda que aquel mensaje caló.

Claro que aquel «Póntelo, pónselo» llegaba acompañado de la amenaza que supuso la irrupción del Sida en el día a día de la sociedad. Un VIH que sigue existiendo. Según los datos del Ministerio de Sanidad, 4 de cada 1.000 personas tienen infección por VIH y se estima que un 18% de ellas lo desconoce. «Jamás un joven me ha preguntado por el Sida, jamás», apunta Adriana.

«Hay una relajación muy grande. No creo que ni siquiera piensen en los riesgos que asumen cuando tienen relaciones sexuales sin preservativos. Es una auténtica locura», concluye Carlos Cid.

Importancia da concienciación

Sonia Outón, concejala de Xuventude de Vilagarcía, aboga por máis traballo desde as institucións

Sonia Outón

Moito ten chovido dende a célebre campaña do «Póntelo-Pónselo» que en 1990 resultou tan polémica como efectiva, xa que contribuíu a frear a epidemia do VIH.

Hai quen pensa que aquilo era cousa doutros tempos, que hoxe unha campaña así non tería sentido, porque co grao de desenvolvemento da Sociedade da Información e coa universalización da tecnoloxía, enténdese que a poboación, especialmente a mocidade, xa ten ao seu alcance toda a información que precisa e, polo tanto, non fan falta medidas de sensibilización.

Pero o certo é que as enfermidades de transmisión sexual repuntan entre a mocidade dende hai uns anos, o cal indica que as campañas de información e concienciación sobre sexo seguro son moi necesarias.

As enfermidades de transmisión sexual son unha cuestión de saúde pública que esixen a implicación de administracións, educadores e familia. É un asunto a abordar de xeito transversal dende a perspectiva sanitaria, incidindo na seguridade e prevención de riscos; a educativa, que faga entender as relacións dende o punto de vista afectivo-sexual para acadar unha sexualidade plena; e tamén dende a de xénero, posto que aínda semella, por incrible que pareza, que a responsabilidade de que unha relación sexa segura recae máis nas mozas que nos mozos.

Usar o preservativo é o medio máis eficaz e accesible para protexerse das enfermidades de transmisión sexual e dos embarazos non desexados.

Dende as institucións debemos seguir insistindo nesta mensaxe con programas, campañas e slogans tan claros e directos como foi aquel acertado «Póntelo, Pónselo».

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