Las enfermedades de transmisión sexual crecen entre los jóvenes

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

VITOR MEJUTO

La mitad de los casos de gonorrea afectan a personas menores de treinta años

18 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El dato, preocupante, lo lanzó el año pasado el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud en el barómetro Proyecto Scopio, pero no tuvo una repercusión exagerada, pese a que refrendaba las sensaciones que profesores o farmacéuticos tenían más que constatadas: casi la mitad de los jóvenes encuestados decía haber tenido relaciones sexuales sin preservativo, y de ellos, un 26 % decían que nunca o casi nunca lo utilizaban. Es decir, el condón ha dejado de ser la primera medida de precaución y esto ha traído consigo un incremento notable en las enfermedades de transmisión sexual.

El informe Vigilancia epidemiológica de infecciones de transmisión sexual constata un continuo aumento de casos. En el año 2000, la tasa de infección gonocócica (es decir de gonorrea) era de 2,65 por cada cien mil habitantes. En el 2015, último del que se han publicado datos, es de 11,14. Se ha incrementado en un 500 % y la tendencia parece que no para de subir.

Vayamos a la sífilis. «En 2015 se notificaron 3.886 casos de sífilis (tasa: 8,37 por 100.000 habitantes). Entre 1995 y 2015, al igual que en la infección gonocócica, se observa un descenso en las tasas de incidencia hasta 2001 (desde 2,57 por 100.000 habitantes hasta 1,77 por 100.000 habitantes), observándose un aumento a partir de esa fecha», apunta el informe. Es decir, en el año 2001 se diagnosticaron 700 casos de sífilis; en el 2015 la cifra se disparó hasta cerca de los 4.000.

Y los tramos de edad de las infecciones incrementan la preocupación. El 26 % del total de los casos de gonorrea corresponde a jóvenes de entre 15 y 24 años de edad. Se trata de enfermedades que, en muchos casos, son asintomáticas, pero eso no evita que puedan ser transmitidas a otras parejas. Eso, y el abandono del uso de los preservativos, están generando un preocupante problema de salud pública.

Los datos del barómetro del Centro Reina Sofía abarcan a toda España, evidentemente, pero la dinámica se puede trasladar sin ningún problema a la comarca de O Salnés.

Relegados

Adriana López es farmacéutica y conoce perfectamente la bomba de relojería que se está gestando. «Los jóvenes han dejado de utilizar los preservativos porque las chicas usan la píldora, con permiso de sus padres, así que ya ni los compran. Los sábados de guardia se vendían muchos, ahora han quedado relegados», explica.

Adriana apunta a la falta de información como una de las claves. «Es sorprendente, porque están mucho más liberados, pero mucho menos informados. No saben qué es una clamidea, no saben qué es una gonorrea, un papiloma... En lo único en lo que piensan es en que no se quieren quedar embarazadas», afirma.

Esa sensación de que la única precaución que los jóvenes quieren tomar es la de prevenir embarazos la comparte también Carlos Cid, director del IES Castro Alobre. Allí se imparten charlas sobre educación sexual con una periodicidad notable. Y el profesor no sale de su asombro con lo que suele suceder: «En cuanto salen de la sala se olvidan de todo lo que les han dicho», dice.