Más gallegos para el Mundial

Natalia García (Breogán do Grove), Antía Jácome (E.P.C. Pontevedra) y María Pérez (Náutico O Muíño) sacan billete para Portugal. La todavía juvenil de primer año Carla Frieiro (As Torres-Romaría Vikinga) apunta al K-1 500, tras rozar la clasificación en el K-2 500 con un Teresa Portela que no se cierra a volver a un barco de equipo en el futuro

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vilagarcía / la voz

Son diez seguros, y casi al 100 % podríamos cifrarlos en once. Hablamos de los gallegos con plaza en la selección con la que la Real Federación Española de Piragüismo se presentará el próximo mes, del 22 al 26 de agosto, en el Campeonato del Mundo Absoluto de Esprint en Montemor, Portugal. Con de tres a cuatro nombres nuevos sumándose ayer en las cinco últimas pruebas selectivas para el combinado hispano de la temporada de pista a los siete palistas que, con sus resultados en el último Campeonato de Europa, se habían ya asegurado sus respectivas plazas en la cita lusa.

A Cristian Toro (K-4 500 y K-2 200), Rodrigo Germade (K-4 500 y K-2 500), Roi Rodríguez (K-1 1.000), Rubén Millán (K-4 1.000), Adrián Sieiro y Sergio Vallejo (C-1 1.000) y Teresa Portela (K-1 200) hay que añadir tras sus actuaciones ayer en el embalse pontevedrés del Pontillón do Castro los nombres de Antía Jácome (Escuela de Piragüismo Ciudad de Pontevedra), en el C-1 y C-2 200, en este último barco con María Pérez (Náutico O Muíño de Ribadumia), y Natalia García (Breogán do Grove), en el K-2 500.

Jácome fue la primera en superar la criba. Imponiéndose a María Corbera y Patricia Coco en el selectivo del C-1 200 a primera hora de la mañana. Corbera se resarciría al mediodía al llevarse la plaza en el también olímpico C-2 500 junto a Belén Díaz, relegando a Jácome y a María Pérez al C-2 200 del Mundial, barco ajeno al programa de los Juegos.

La segunda gallega en triunfar en Verducido fue Natalia García, que en pareja con la catalana Laia Pelach, le ganó por muy poco al novedoso y sorprendente tándem formado por Teresa Portela y la todavía juvenil de primer año Carla Frieiro. Portela y la catoirense salieron muy fuertes, dominando los 400 primeros metros, pero García y Pelachs exprimieron su mayor acoplamiento para cruzar primeras la meta en 1.43.942, con solo 31 centésimas de ventaja sobre Frieiro y Portela. La cesureña Camila Morison y la asturiana Míriam Manrique acabaron terceras, ya a 2,921.

Prácticamente las mismas protagonistas se vieron las caras poco más de tres horas después en la regata por la plaza mundialista del olímpico K-1 500. Ganó Pelachs en 1.52.136. Frieiro acabó segunda en 1.53.156. Pero, y aparentemente tan solo a falta ya de confirmación oficial, la primera renunciará para centrarse en Portugal en hacer el mejor papel en el K-2 500, dejando la plaza a Frieiro, que a finales de este mes disputará el K-1 200 y 500 en el Mundial Júnior de Plovdiv, Bulgaria. Con ella, informan desde la Federación Gallega de Piragüismo, Galicia contará por vez primera con cinco mujeres en un Mundial Absoluto.

El otro barco en juego, el C-1 1.000, fue a parar a manos del andaluz Gonzalo Martín, sacándole 333 milésimas de segundo al asturiano David Fernández, segundo.

Portela califica de «buena» su experiencia en el K-2, que no tacha en un futuro

Cuando nos dirigimos a ella se nos anticipa con una sonrisa a la pregunta. ¿Y tú en un K-2? Y es que tras una década compaginando barcos individuales y de equipo, el discurso sostenido por Teresa Portela desde su apuesta única por el K-1 200 a partir del año 2012 hacía pensar en que no volveríamos a ver a la mayor palista española de la historia formando tándem en el agua, al menos a nivel internacional. Y así será. O no. Ya se verá, nos cuenta.

«Montar el K-2 500 para el selectivo con Carla fue una idea de mi entrenador. Llevamos tres años siendo compañeras de entrenamiento en el CGTD, y mi entrenador me dijo que me serviría para romper la monotonía, y como un plus a mi preparación. El K-2 ayuda a subir la frecuencia de palada», dice Portela. Así que la propuesta, surgida a su regreso de los Juegos del Mediterráneo, en los que se colgó el oro en el K-1 200, se tradujo en cinco sesiones con Frieiro tirando del mismo barco. El resultado, el dominio de cuatro quintos de selectivo, y rozando un primer puesto que, en todo caso, no tendría mayor recorrido.

Así, aún destacando que «la experiencia fue buena», Portela deja claro que «no iríamos al Mundial en el K-2. No tengo en mente montar ningún barco de equipo». Dicho esto, la de Aldán abre un horizonte indeterminado: «Ahora estoy centrada en el K-1. En el futuro, si pruebo un barco de equipo y veo más opciones en él que en el individual, siendo compatible con mi vida familiar, no me obcecaría con el K-1».

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