Más de 300 ictus atendidos por vídeoconferencia

a. p. VIGO / LA VOZ

AROUSA

M. MORALEJO

Neurólogos de Vigo hacen guardias en Santiago y A Coruña para tratar casos de toda Galicia

08 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La atención a los pacientes con un infarto cerebral en Vigo cambió por completo hace dos años. Fue cuando se creó la unidad de ictus, un dispositivo que los neurólogos venían reclamando desde hacía muchos años y que solo con la apertura del Hospital Álvaro Cunqueiro se convirtió en realidad. En ese momento también se creó la guardia de neurología: hasta entonces, si un ciudadano sufría un ictus por la tarde y lo trasladaban al hospital podía ser atendido por un neurólogo... o no, dependía de la suerte.

La unidad de ictus ya ha sobrepasado el millar de pacientes atendidos en estos dos primeros años. Pero, además, a mediados del 2016 se creó el plan gallego de ictus. Gracias a él, los neurólogos de Vigo, Santiago y A Coruña, que son los tres hospitales donde hay guardias de esta especialidad, atienden por videoconferencia a personas que sufren un infarto cerebral en cualquier punto de Galicia. Desde los otros hospitales contactan con ellos. Los especialistas se turnan un teléfono y un ordenador para que el servicio esté cubierto las 24 horas y los 365 días. Las guardias se alternan entre los neurólogos de los tres hospitales grandes y todo el dispositivo se coordina a través de la llamada Central de Atención ao Ictus (CAI).

En el primer año de vida de ese programa, los neurólogos de Vigo atendieron a 347 personas gracias a la activación del código ictus. Cuando salta esta alarma, el tiempo es determinante. El infarto cerebral se produce porque un trombo tapona un vaso en el cerebro y no deja que la sangre circule. Sin riego, el cerebro se atrofia. Cuanto antes se atienda, menores son los daños. Gracias a la videoconferencia, el neurólogo puede tener cierta información del paciente, pedir que le hagan pruebas de movilidad y hacer algo parecido a una exploración.

Siempre que es posible, el neurólogo administra la fibrinolisis, que es un medicamento que disuelve el tapón que obstaculiza el flujo sanguíneo. Este medicamento entraña sus riesgos y, sobre todo, solo se puede aplicar antes de que hayan transcurrido cuatro horas y media desde el infarto cerebral. En el primer año del plan gallego de ictus, los neurólogos de Vigo ordenaron 102 tratamientos fibrinolíticos a pacientes de toda Galicia.

Ese es el tratamiento ideal cuando se produce un infarto cerebral isquémico. Pero cuando no se puede administrar existe una alternativa. Es más compleja. Se trata de la trombectomía mecánica, que consiste en que un radiólogo introduzca un catéter hasta el trombo para extraerlo con un stent. Esta alternativa debe hacerse en las seis primeras horas.

Para ello ya no llega con que el neurólogo esté al otro lado de la pantalla; tiene que ordenar el traslado del paciente a uno de los tres grandes hospitales de Galicia, ya que solo en ellos se practican las trombectomías porque es donde están los neurorradiólogos. El paciente es trasladado en ambulancia o en helicóptero. En Vigo se hicieron 49 tratamientos de este tipo de toda Galicia en el primer año del plan gallego.

La participación de los neurorradiólogos en la atención al infarto cerebral no se definió hasta el año pasado. Desde entonces, la atención al ictus ya está completa en el Cunqueiro. La unidad tiene seis camas que cuentan con monitorización permanente.