Un paciente se fuga del Hospital Montecelo para poder comprar tabaco

Alfredo López Penide
lópez penide PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

Los agentes de la Policía Local de Pontevedra lo localizaron saliendo de un bar de Mourente

23 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay quien fue a por tabaco y ya ni volvió. Otros lo fuman a escondidas y ocultan su rastro con ambientadores y todo tipo de trucos. Y hay quien que por un cigarrillo, no es que matara, es que movería cielo y tierra por solo dar esa última calada.

En este último grupo, a buen seguro, se encuentra el pontevedrés de 43 años que este domingo por la tarde no se lo pensó dos veces y salió a la carrera del Hospital Montecelo a la caza y captura de una cajetilla. El reloj marcaba las ocho de la tarde cuando la centralita de la Policía Local de Pontevedra empezó a recibir una serie de llamadas que tenían todas un mismo protagonista, un hombre de mediana edad que, vestido con el pijama y la bata del Complejo Hospitalario de Pontevedra, recorría la avenida de Montecelo a toda velocidad en dirección al casco urbano capitalino.

De inmediato, la Jefatura desplazó varias patrullas al lugar, las cuales realizaron una batida por todo este entorno, hasta que, al final, localizaron a un individuo cuya descripción coincidía con la aportada por los denunciantes. Según precisaron desde la Policía Local, esta persona, que aún vestía las prendas con la serigrafía del Chop, estaba saliendo de un bar ubicado en la parroquia de Mourente, concretamente en las proximidades de la rotonda de la avenida de Montecelo con la avenida de Lugo, la N-541.

«Tiña ganas de fumar»

Los agentes municipales, entonces, se dirigieron al pontevedrés para interesarse por los motivos que le habían llevado a ausentarse del hospital y vestido de esa guisa: en pijama y bata. Su respuesta, dejó a los agentes completamente atónitos: «Manifestou que tiña ganas de fumar e foise a comprar tabaco a un bar», precisaron ayer desde la propia Jefatura.

Y así lo hizo. Lo que no ha trascendido, eso sí, es si finalmente pudo cumplir sus anhelos de echarse un cigarrillo antes de volver al centro sanitario. Y es que, en todo caso, tras la respuesta recibida, los policías locales se ofrecieron a llevar al impaciente fumador de nuevo al hospital, en el coche patrulla y este, claro, aceptó la oferta.