Si la irregularidad de las lluvias persiste, los arousanos se enfrentarán a problemas de suministro debidos a una red de infraestructuras que no está adaptada a las necesidades reales de la comarca
05 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.«La lluvia aburre... ¡Pero hacía tanta falta!». Seguramente habrán escuchado esta frase, o alguna parecida, a lo largo de los últimos días. Y es que, tras un invierno de frío azul, los cielos han vuelto a encapotarse, y desde ellos han caído en estas últimas jornadas varios tipos de lluvia, de esos que los gallegos presumimos de conocer tan bien. Con el viento aullando a nuestro alrededor y el agua corriendo por nuestras calles, empapando parques y fincas, llenando embalses y ríos, muchos han dejado escapar un suspiro de alivio. Y es que este extraño invierno más que añoranza por el verano nos ha provocado cierta desazón al pensar en esos meses de calores y miles de turistas abriendo el grifo. ¿Será posible que aquí, en el corazón de la verde Galicia, tengamos que preocuparnos por el agua? Tengan en cuenta que el año pasado, entre los meses de julio y agosto, consumimos en la comarca 1.520 millones de litros de agua. Pronto se dice.
José Ramón Guinarte, el gerente de la Mancomunidade do Salnés, recuerda con voz calmada que «la comarca no suele tener problemas de suministro de agua. El único que se planteó fue durante la crisis del Brenntang», relata. Fuera de ahí, el líquido elemento parece estar garantizado. ¡Pero si este invierno no ha caído ni una gota! Bueno, algunas sí, pero muy pocas. Según los datos de Meteogalicia, el mes de enero ha sido el mas seco de los últimos años, con menos de diez metros caídos por metro cuadrado cuando lo normal es que esas precipitaciones se multipliquen por veintidós. Exploramos la página de la Agencia Española de Meteorología y buceamos en los informes de «vigilancia de la sequía meteorológica». Vaya. La comarca aparece pintada de un color naranja que nos marca como zona seca. Valencia, sin embargo, presenta el verde de la humedad. El mundo al revés.
No todo son malos augurios
Pero febrero parece dispuesto a corregir esos datos tan pobres. El segundo mes del año ha llegado envuelto en las turbulencias de los temporales y en tan solo dos días ha llovido la mitad que en todo el mes anterior, al menos según los datos recogidos por Meteogalicia en Corón. Carlos Balseiro, del servicio meteorológico 4Gotas, afirma que «con el episodio que estamos viviendo, la situación de los embalses va a mejorar bastante», señalaba el viernes, mientras el ojo de la tormenta daba un respiro a la ría de Arousa. Ese «alivio» a la sequía que nos ha acompañado todo el invierno, y que motivó que la Xunta activase una prealerta, se consolidaría si en marzo y abril «llueve lo normal». Y no hay nada que permita indicar, a estas alturas, que no vaya a ser así. Vamos a confiar: a fin de cuentas, esto sigue siendo Galicia.
Echemos esas cuentas, apostemos todo al verde, y pensemos que O Salnés no tendrá problemas de reservas de agua. Pero, puede tenerlos de otro tipo. Guinarte, el gerente de la Mancomunidade do Salnés, reconoce que sí, que la comarca tiene un talón de Aquiles en lo que al suministro de agua se refiere: la falta de capacidad de almacenamiento y de depuración del agua que se capta del Umia. «Augas de Galicia adquirió el compromiso de duplicar el depósito de Tremoedo, que abastece a toda la comarca, y actuar sobre la capacidad de depuración», dice. Pero los plazos, reconoce, «van un poco más lentos de lo que sería deseable». Al respecto de esta cuestión, la Xunta muestra su disposición a «ofrecer toda la colaboración técnica que precisaran». Pues sí, va lenta la cosa.