07 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.
José Ramón Pereira Blanco, Pepe do Altamira, falleció el lunes a los 74 años y con su muerte la cocina gallega pierde un referente. Era Pepe un cocinero sin zarandajas. Un cocinero que se centraba en el producto, y por ahí triunfó. No le hizo falta deconstruir para construir. Abrió su restaurante a finales de los años 70 tras comenzar desde friegaplatos en Santiago y aquel templo gastronómico de Rubiáns fue cogiendo poco a poco cumplida fama del buen comer. Sus cocidos, sus perdices en la época de caza, su arroz con lumbrigante, la empanada de zamburiñas... Nada de tonterías. Y las tertulias tras las comidas. Se fue un grande.