La banda de los «sonámbulos» -eso significa su nombre- celebra esta noche su primer concierto formal
04 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Ha llegado el día. Tras más de un año trabajando en su primer disco, Brais, Koke, Denís, Adrián y Alber se someten hoy al veredicto del público. Será en el Club Garufa, en A Coruña. «Un sitio óptimo para presentar un traballo. Agradable, estéticamente bonito e que aposta pola música en vivo», cuentan. Se preguntarán ustedes por qué les contamos esto desde esta página. Pues la respuesta es sencilla. Brais es de Valga y Koke de Vilaxoán. Dos buenas razones para hablarles de su banda, de su música y de sus planes.
Empecemos por el principio. Brais, el batería de Valga, y Alber, el guitarra coruñés, se conocieron en el Conservatorio de A Coruña, donde ambos estudian. Se sumó luego al dúo Adrián (As Pontes), también con su guitarra. Cuando se subieron al barco el bajo del vilaxoanés Koke y la voz de Denís (Vigo), se completó la nómina de los Sleepwalker. ¿Y ese nombre, de dónde viene? «Xurde un pouco da idea de vivir un soño, que é un pouco o que nós intentamos facer, porque o de vivir da música está bastante complicado», contestan. Afortunadamente, a ellos les sobra tiempo para dar la batalla, y optimismo para salir a por todas. «Temos que ser optimistas, é a única maneira de tirar para adiante e facer cousas».
Un año importante
Explicado el nombre del grupo, atacamos al de su primer disco. MMXVI. O, lo que es lo mismo, 2016 escrito en números romanos. «Escollímolo pola importancia que ten para nós esta data», explica Brais. «Tampouco nos complicamos moito con ese tema», reconoce. Al fin y al cabo, lo realmente importante es lo que está detrás de todos los nombres. En este caso una música trabajada, definida, «con personalidade».
«Nós somos unha banda de rock con moitas influencias. Somos un grupo que fai a música que nos gusta, pero actualizada. Porque hai moitas bandas de agora que fan música dos setenta, dos oitenta, sen darse de conta de que vivimos, precisamente, no 2016». Con ese requiebro, Brais recoloca el título del disco en su dimensión, lo hace encajar en un discurso en el los integrantes de Sleepwalker dejan clara una idea: las cosas las van a hacer con seriedad y con trabajo, sí, pero siempre a su manera.
Como no les gustan mucho las etiquetas -no les gustan nada, más bien- prefieren no decir qué grupos son los que más han influido en su música. «Rock antigo de grupos británicos e americanos», dicen. Esquivan los nombres propios para que nadie se acerque a su música con una idea preconcebida. Cada oyente encontrará en ellos unas reverberaciones distintas. «É certo. Hai quen nos escoita e di que soamos como Foo Fighters, outros din que lles recordamos a Radiohead e hai ata quen nos compara con Led Zeppelin». Palabras mayores. «A nosa música, en realidade, é unha mestura dos gustos de cinco persoas distintas, e entre os cinco creamos o noso propio son». Y este llega con letras en inglés. ¿Por qué? «Porque lle pega ao noso estilo. Gústanos como empasta o inglés coa nosa música», sentencian los artistas.
El inicio del viaje
No es la primera vez que suben a un escenario. Pero su concierto de hoy es especial. «Xa fixemos un par de concertos de proba... Pero pódese dicir que a presentación do disco é o noso debut. Formalmente, o noso primeiro concerto». Y ante semejante cita, cada uno de los cinco músicos se las compone como puede. Algunos con más nervios, otros más templados. Pero todos con la tranquilidad de subirse al escenario tras haber trabajado mucho. Y de haberlo hecho a conciencia.
Inician una nueva etapa de su camino musical con su mochila llena, únicamente, por su sonido actual. ¿Quién sabe qué pasará dentro de unos años? ¿A quién le importa? A ellos parece que no demasiado. «Os grupos maduran, cambian, e igual o noso terceiro disco, se chegamos alá, é diferente», señalan. De momento, todos ellos se conforman con «desfrutar do camiño, tocar en moitos sitios, deixarnos levar. Facer as cousas ben, pensándoas, traballándoas, pero sempre deixándonos levar».
A fin de cuentas, hasta ahora el destino no se ha portado nada mal con ellos. Porque, si bien es cierto que han dedicado tiempo y esfuerzo a perseguir su sueño, también es verdad que en el camino se han ido encontrando con grandes compañeros de viaje. Ellos mencionan a Manuel Villar, el director de la escuela de música de Valga que les ha ayudado a pulir cosas aquí y allá. Y a José Bonjan, que ha sido quien se ha encargado de producir y mezclar su primer disco. Prueben a buscarlo. Y disfrútenlo.