Uno de los puntos calientes en la implantación de un sistema de residuos basado en la reutilización en lugar de la incineración ha sido, al menos en Pontevedra, la creación de una planta de tratamiento en A Canicouva. De hecho, la oposición suscitada desde las parroquias cercanas ha derivado en una reclamación con visos a invalidar el proyecto, al concebir los demandantes que parte de los terrenos ofertados por A Canicouva para construir en sus montes la planta de tratamiento corresponden en realidad a Ponte Sampaio.
Aunque tanto desde el Concello de Pontevedra como desde la Diputación descartan que la reclamación pueda tener influencia sobre la futura planta, sí están dispuestos a disipar cualquier duda acerca del tipo de residuos que se tratarán en el futuro en esa planta.
«Temos aprendido moitísimo nos últimos tempos acerca de como teñen funcionado os modelos exitosos e os fallidos», explica César Mosquera, vicepresidente de la Diputación de Pontevedra. Y tiene claro que el modelo con grandes plantas de tratamiento no funciona.
¿Irán, entonces, los restos de Vigo a la planta pontevedresa de A Canicouva? «Non, non, non», insiste Mosquera. «Temos observado que temos que ir cara un modelo de plantas pequenas, próximas a donde se xenera o residuo, de dimensión comarcal», explica. De ahí que los primeros pasos del plan de compostaje provincial se den hacia los composteros comunitarios.
Estos son en sí casi una miniplanta. No hace falta transportar los residuos para tratarlos después, porque son los propios usuarios los que los llevan hasta las islas de compostaje. Simplemente es necesario después retirar el abono, una vez finalizado el proceso. Y en muchas ocasiones pueden ser hasta autogestionadas por los propios vecinos. Es decir, que sean ellos los que aprovechen la tierra vegetal resultante de mezclar los restos de su comida con estructurante vegetal.
El plan provincial no apuesta por grandes plantas, sino por comarcales, más pequeñas