Los de Sierra tendrían un colchón de ocho puntos sobre el Verín si ganaran hoy
27 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.A estas alturas, es probable que en el Ribadumia estén más preocupados por lo que sucede en 2.ª B, donde las amenazas de las posibles caídas del Celta B y del Compostela son más que una quimera. En cualquier caso, y puestos a poner el sello en el pasaporte propio -que lo que hagan los demás ya merecerá otro capítulo- hacia la permanencia, el partido que el conjunto que entrena David García Sierra disputa esta tarde en el campo del Bergantiños es, probablemente, el más importante de la temporada.
El Ribadumia visita el terreno de juego del Bergantiños, que es el equipo que ocupa el último lugar de la clasificación y que lleva cuatro derrotas consecutivas. Cuenta con 26 puntos, nueve menos que los arousanos, y para ellos el encuentro sí que es toda una final: una derrota supondría su sentencia.
La importancia del encuentro es algo que no pasa desapercibido para ninguno de sus protagonistas, pero eso no implicará un cambio en el guion habitual, en la propuesta que han venido desarrollando durante todo este curso baloncestístico. El Ribadumia apostará por hacerse con el control del balón, con el dominio del juego como fórmula más fiable para hacerse con los tres puntos en liza.
La convocatoria
Para el encuentro de esta tarde, David García Sierra ha convocado a Manu Táboas y Javi Sánchez; Pacheco, Miguel Vázquez, Aram, Óscar Río, Jorge Fajardo, Borja Peña, Jon, Mou, Fran Matos, Hugo, Nando, Agus, Pablo Silva, Changui, Julio Rey y Gabi. Son 18 los jugadores a los que ha citado el técnico del Ribadumia y será al llegar al terreno de juego cuando el preparador del conjunto de A Senra decida quienes se visten y los dos futbolista que deberán ver el encuentro desde la grada. En el encuentro de la primera vuelta, el resultado final fue de empate a dos goles.
Bergantiños y Ribadumia, además, juegan el encuentro con la ventaja de conocer los resultados que ya cosecharon sus rivales directos en la pelea por la permanencia porque la mayoría de los encuentros de Tercera División se jugaron en la tarde de Jueves Santo.