Pablo Rey, desde Noruega: «El 4 de junio nos volvemos, las cosas van mejor en España»

m. a. vilagarcía / la voz

AROUSA

Pablo rey con su mujer Patricia y su hija Olivia en Noruega.
Pablo rey con su mujer Patricia y su hija Olivia en Noruega. cedida< / span>

Hace casi cuatro años que Pablo Rey cogió a su mujer Patricia Magdalena y a su hija Olivia, que entonces tenía siete meses, y se marchó a un rincón de Noruega. Lo hizo por obligación laboral, después de que su empresa le ofreciera o trasladarse o ir al paro. Así que este informático de Vilaxoán, pero con residencia en O Mosteiro, hizo las maletas. Hoy está a punto de regresar. «Las cosas van mejor en España y solicité trasladarme dentro de la misma empresa y aceptaron», relata.

La adaptación no fue sencilla. «Fue un poco complicado porque hay muchas cosas dentro del estilo de vida Noruego que cambian», sostiene. Pero también tiene sus ventajas. «La niña en la guardería está integradísima, es una noruega más que habla cuatro idiomas», explica. Tampoco está mal el trabajo, «es otro ritmo, no hay estrés y respetan mucho los horarios laborales». También su mujer, Olivia, ha encontrado un empleo «y está contenta». Lo peor: «las horas de luz en invierno y el caso no poder salir de casa». Es Olivia la que peor lo pasa, «con mucha morriña de la familia y la vida social en Galicia». Por eso han decidido regresar «mi mujer quería que esta experiencia no fuera permanente. No se adapta a vivir del todo aquí porque echa mucho de menos a la familia. En Noruega hay nivel de vida, pero en España hay calidad de vida».

Hasta este pequeño rincón no han llegado más emigrantes gallegos, «hay una mujer con su hija que llegaron antes y son de Sisán, somos vecinos en Galicia y aquí», relata. Está al tanto de todo lo que sucede en su comunidad y sigue la actualidad «con preocupación y con vergüenza de ver la clase política que hay en España», sostiene. «Es vergonzoso que un noruego se burle de que en España se le haya puesto un impuesto al sol, o de toda la corrupción que hay», relata. De hecho, tomar la decisión de volver no fue tan sencilla a pesar de la morriña, «debido a temas como el paro, la corrupción, los servicios sociales».