Así, como si nada, como quien no quiere la cosa, se nos han ido entre los dedos un par de generaciones de políticos en Vilagarcía. Con la renuncia de Juan Fajardo para concentrar sus esfuerzos en el Parlamento de Galicia y la construcción de la coalición que suceda a AGE -habrá que comprobar cómo influye en la alternativa zurda para las autonómicas de este año la arremetida en tromba de Ramón Bueno contra Yolanda Díaz a cuenta del grupo de Podemos y En Marea- el concejal más veterano de cuantos se sientan en el pleno es el popular Tomás Fole. Como Fajardo, el portavoz del PP ingresó en la corporación en el 2003. No hay nadie más que lleve tanto tiempo en el toma y daca municipal. La siguiente en la lista también milita a la diestra. Es Rocío Llovo, quien sustituyó en el 2009 a un Juan Maneiro llamado a ocupar una dirección xeral en la Consellería do Mar. Los demás ediles de la gaviota no han conocido a más regidor que a su propio jefe de filas y a su sucesor en la alcaldía, el socialista Alberto Varela.
De la etapa de Dolores García solo sobrevive en el PSOE Tania García. La portavoz del actual gobierno tomó el relevo de Marcelino Abuín en los últimos compases de aquel mandato tumultuoso que abrió las puertas de Ravella al PP por primera vez en veinte largos años. Su compañero Lino Mouriño asumía meses después, también en el 2011 pero ya después de las elecciones de Santa Rita, el acta que Modesto Pose no llegó a recoger. Los demás munícipes del puño y la rosa acaban de estrenarse a excepción de Juan Antonio Pérez Callón, que fue candidato a la alcaldía en 1987 pero abandonó la arena local en los prolegómenos de la arribada de Javier Gago al poder.
Llegamos, así, a las bancadas zurdas de la oposición. El BNG combina a Xabier Ríos, que desembarcó en el pleno en el 2012, ocupando el lugar que Xurxo Abuín dejaba vacante, con Lucía César Veloso, cuyo aterrizaje data del pasado otoño, al decidir María Villaronga que se iba. En cuanto Fajardo corra la misma suerte, el grupo de Esquerda Unida se habrá renovado al completo. Cosecha del 2015-2016, al igual que el único representante de Somos Maioría, Gaspar González.
Hubo un tiempo en el que los cambios de timón y las renuncias se anunciaban en Ravella a bombo y platillo. Incluso lágrimas se han visto. Xa choveu. Una de dos. O los rituales de la política local han perdido solemnidad e interés o la práctica de la dimisión por los motivos más variopintos ha cobrado tal velocidad en la capital arousana que apenas merece la atención del respetable. Centrémonos en el órdago de EU y la posibilidad de que el PSOE acepte retirar al PP su liberación. El resto son naves en llamas más allá de Orión.