10 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.
Lo malo no es el narcotráfico, son los lindes de fincas», admitió más de un juez que pasó por la comarca. Y es que no hay nada que un gallego lleve peor que el hecho de que le muevan los marcos, conflictos que con los años van cultivando tal poso de venganza, que en más de una ocasión se resolvieron con fouciños y regueiros de sangre. Por eso es el cuento de nunca acabar, porque mover los marcos es al deporte gallego lo que levantar piedras al vasco.