Si en Rubiáns los padres están al borde de la desesperación, en el instituto Castro Alobre cunde el descontento hacia la jefatura territorial de la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria ante su numantina negativa a mantener la segunda jefatura de estudios en el mayor centro público de la comarca. Una figura que la propia consellería creó y designó a todos los efectos hace siete años, por indicación de la Inspección Educativa. La razón que ahora se esgrime es que dicho cargo carece de amparo legal. Pero la primera explicación que se aportó a la dirección fue tan chocante como distinta. Como en A Lomba, se apeló a que el sistema informático no podía registrar una doble jefatura.
la vuelta a las aulas