Tras pasar por un curso de formación, las vendedoras cuidan con esmero la presentación de sus productos
30 nov 2014 . Actualizado a las 04:53 h.Las vendedoras de la plaza de abastos de Vilagarcía se han conjurado para acabar con la era de supremacía de los supermercados, para reconquistar a los consumidores perdidos y para seducir a los más jóvenes. El mercado arousano parece estar siendo sometido a un proceso de cambio radical. A uno de esos que se notan, sobre todo, por fuera. Quien ayer acudió a la plaza para hacer sus compras habrá apreciado las novedades. Y no nos referimos a los adornos navideños, que ya se suben por las paredes del edificio. Hablamos, señores, de que un buen puñado de vendedoras, tanto de verdura como de pescado y carne, han decidido prestar atención a la estética de sus puestos, han ordenado artísticamente sus lechugas, sus pescados o sus filetes, y han conseguido que, con ese simple gesto, sus mercancías resulten mucho más atractivas para los consumidores.
«Comer cos ollos» es el título del curso que una veintena de vendedores han realizado para aprender a sacar rendimiento a las bancadas que ocupan. Pirámides de verduras, pizarritas con el precio de los pescados, caracolas de mar ciñendo la cama de hielo sobre la que duermen los mariscos... Si a la excelente mercancía que se vende en la plaza se le echa un poquito de cuidado a la hora de colocarla, el resultado es espectacular.
Ayer se notó el cambio. Pero, ¿serán capaces los vendedores de la plaza de aguantar el tirón y adornar cada martes y cada sábado sus puestos con ese esmero?. La presidenta de la asociación de vendedoras de verdura, Rosa Pesqueira, confía en que sí. Ella, que ganó uno de los premios que ayer se repartían, está convencida de que, en cuanto se coja un poco de práctica, «costará o mesmo traballo» diseñar con mimo la bancada que colocar los productos de cualquier manera. «Eu, dende logo, vouno facer».