Las acelgas también existen

Bea Costa
bea costa CAMBADOS / LA VOZ

AROUSA

ADRIAN BAULDE

Niños de corta edad descubren las legumbres y las hortalizas gracias a una charla a cargo de las cooperativas hortícolas del municipio

17 oct 2014 . Actualizado a las 04:56 h.

Cuentan que un niño al que le preguntaron de dónde salía la leche respondió que del cartón, y sobre los huevos, que del supermercado. Sea realidad o fábula, la cuestión es que estos ejemplos ilustran un fenómeno que se está dando cada vez más en las ciudades. Y aunque en Arousa todavía hay mucha huerta y quedan gallineros, cada vez los niños viven más alejados del campo. Así que no es de extrañar que ayer, cuando en el taller de cocina que se celebra en Cambados les preguntaron qué y cómo era una acelga, nadie supiera contestar. Ya con la legumbre en la mano, unos la confundieron con grelos y otros con espinacas y lechugas, pero la acelga, como tal, les sonaba a chino. La judía también les costó identificarla pero en lo que no hubo fallo fue a la hora de localizar las zanahorias, los tomates y los pimientos, sobre todo los pequeñitos de color verde, los de Padrón.

Pingüinos de comer

Son pinceladas de la clase sobre productos de la huerta que ayer recibieron los integrantes del taller Pequechefs de conto a propósito de la celebración del Día mundial de la alimentación. Van ya por la cuarta edición y esta vez está centrado en los productos del campo y del mar de Cambados. Bajo la batuta de Rocío Garrido, una veintena de chavales de entre seis y trece años reciben cada jueves una clase de cocina que va más allá de cuestiones técnicas. Se les enseña a moverse ante los fogones pero también se les lee un cuento en un singular maridaje entre gastronomía y literatura.

Ayer no dio tiempo a la lectura porque hubo invitados. Dos representantes de las cooperativas hortícolas Hortumia y Horsal de Cambados que les explicaron cómo se cultiva cada producto y qué se produce por estas tierras. Manuel Abal, el gerente de Hortumia, quedó encantando con la experiencia hasta el punto de que salió de allí diciendo que sesiones de cocina como esta «deberían ser obrigatorias na escola». De las cooperativas llegaron cargados de materia prima, que después se utilizó en clase para hacer el plato del día. Rocío Garrido defiende la imaginación como la mejor arma para atrapar a los niños en la cocina, así que ayer ideó unos pingüinos hechos con huevos rellenos, que tuneó con trozos de pimiento y aceituna para recrear los ojos y dispuso sobre una cama de tomate y con hojas de lechuga a modo de manta. El jueves tocan productos del otoño, pensando ya en el Samaín.

El Taller «Pequechefs» de Cambados celebra el día Mundial de la Alimentación