La tienda de Lina Escalante es como un rayo de sol, o como unas botas rojas en un día de lluvia. Hace quince años que el local abrió en la calle Castelao (O Grove), y cinco que dio el salto a Internet. Primero, en forma de blog, luego mediante páginas en Facebook e Instagram en las que se cuida cada foto, cada detalle, con un gusto extremo. El esfuerzo, dice Lina Escalante, vale la pena: a través de la Red canaliza «el 40 % de las ventas, y subiendo». Tiene clientas en casi todos los rincones de la Península Ibérica. Algunas la han encontrado por la web. Otras, la han conocido durante sus veranos en O Grove y han seguido fieles a su buen gusto. «Tengo gente que picotea todos los meses», señala Lina, a quien Internet le permite «compensar el bajón de la crisis». «Yo, al final, soy como una personal shopper que le facilita las cosas a la gente, y la gente lo valora».