Descubriendo la cara amable de los bárbaros

rosa estévez firma DATA / AGENCIA

AROUSA

MARTINA MISER

Un descendiente de vikingos leerá el pregón de la gran fiesta que celebra mañana Catoira

02 ago 2014 . Actualizado a las 06:52 h.

Desde el palomar de El Mirlo Blanco se disfruta de una hermosa puesta de sol. «Es un espectáculo, se ve toda la ría de Arousa», cuenta Henar Ortiz, la tía de la reina Letizia, acompañando sus palabras por un espontáneo gesto de admiración. El lugar desde el que hoy los huéspedes de este tranquilo establecimiento dejan volar su imaginación, entre el mar y el cielo, fue a buen seguro una atalaya desde la que los vecinos de Catoira vigilaban, siglos atrás, la aparición en la ría de los temibles barcos de los aún más temibles vikingos. Mañana, gracias a un conjuro que dura ya más de 50 años, los bárbaros del Norte volverán a enfilar el Ulla y volverán a encontrarse, al pie de las Torres de Oeste, a una legión de lugareños dispuesta a hacerles frente y a impedirles el acceso a Compostela.

Testigo de semejante acontecimiento será Jimmy Moncrieff. Él es el general manager del departamento de cultura de las islas Shetland, situadas al norte de Escocia. Siglos atrás, cuando los vikingos noruegos iniciaron su expansión, tropezaron con ese pequeño archipiélago, pasaron a cuchillo a toda su población, y tomaron posesión del nuevo territorio. Así que Moncrieff y todos sus vecinos son portadores del más puro ADN vikingo, hablan un inglés plagado de palabras que ya pronunciaban los hombres de Olaf, y se rigen por unas leyes fraguadas cuando los drakkars surcaban los mares sin descanso. Y de todo ello «estamos muy orgullosos», argumentaba ayer el pregonero de esta edición de la fiesta de Catoira, que mañana a las doce alcanzará su momento culminante.

Hay una razón para que Alberto García haya delegado en Moncrieff la lectura del pregón. Este vikingo de pura cepa es también el presidente de la Destination Viking Association, un colectivo que lleva años trabajando para divulgar la aún desconocida y mitificada cultura vikinga. Para ello, además de estudiar, indagar y realizar investigaciones históricas, se ha impulsado un itinerario europeo de vikingos y normandos que ya ha sido reconocido por el Consejo de Europa. A través de ese camino vikingo, del que Catoira forma parte, se pretende hacer circular la auténtica historia de aquel pueblo. Porque, sépanlo ustedes, aquellos rudos hombres del norte no solo arrasaban territorios: también impulsaron el comercio y fundaron algunas de las ciudades mercantiles más importantes de Europa. «Los vikingos se convirtieron muy pronto al cristianismo. Les convenía para hacer negocios con los otros pueblos. Y el cristianismo los hizo buenos: dejaron de matar a gente», explicaba ayer, con su sonrisa vikinga, Moncrieff.

En su primera visita a Catoira, el hombre de las islas Shetland se ha quedado sorprendido ante «la implicación de la comunidad en el festival» vikingo. Y es que el ayuntamiento que ayuda al Ulla a llegar a la ría de Arousa vive con una intensidad que no deja de crecer la fiesta del primer domingo de agosto. Un certamen del que el alcalde, el socialista Alberto García, se muestra mucho más que satisfecho. Todo está preparado. Todo, menos el tiempo. «Hai uns días daban un 80 % de posibilidades choiva. Hoxe xa so hai un 50 por cento. Así que ata niso imos mellorando», bromeaba ayer el regidor. Pero estamos en Galicia. Así que, si llueve, que llueva. Los defensores de las torres y los sus dignos rivales del norte no se asustarán por un poco de agua. Seguro.

Moncrieff quiere desmontar los mitos ?casi todos malos- sobre sus antepasados

Mañana, Catoira volverá a erigirse en la gran defensora de Compostela