La cofradía organiza batidas para retirar del mar los nidos de unas especies invasoras y muy voraces
24 jun 2014 . Actualizado a las 11:52 h.El trabajo sobre especies invasoras que están realizando técnicos del Centro de Investigacións Mariñas (CIMA) ha comenzado a dar sus frutos: la cofradía de O Grove ha puesto en marcha un plan de erradicación de las caracolas exóticas que amenazan sus bancos marisqueros.
Según explica el biólogo del pósito, Jesús Otero, fueron los mariscadores que se dedican a la captura de recursos específicos mediante la práctica del buceo los primeros que se percataron del curioso modo de reproducirse de estos animales, pertenecientes a la familia muridicidae. «Se ha detectado que estas especies realizan puestas masivas de huevos en grandes aglomeraciones, en las que cientos de caracoles se agregan para dar lugar a estructuras similares, en apariencia y a ojos de un profano, a una esponja de mar». Pero de esponja de mar, nada. Esas curiosas formas -algunas de hasta medio metro de diámetro- son «nidos compuestos por cientos o miles de cápsulas o sacos ovígeros, los cuales contienen a su vez de cien a cuatrocientos huevos». «Parece ser -continúa explicando Jesús Otero- que la puesta de un individuo libera al medio algún tipo de señal química, a modo de feromonas, que induce al resto de los individuos a agregarse y a comenzar a poner huevos sobre los ya existentes».
Una vez descubierta esta realidad, la cofradía de O Grove parece querer aprovechar el trabajo que realizan tanto las canaíllas como los busanos. ¿Cómo lo harán? Pues organizando jornadas para retirar de los fondos marinos cuantas más de esas estructuras reproductivas, mejor. «Retirando de cada banco la mayor cantidad posible de nidos, se reduciría notablemente la cantidad de caracolas de la ensenada, ya que en los últimos años se están convirtiendo en un problema grave de plaga, que redunda muy negativamente en los colectivos de marisqueo por su carácter depredador de bivalvos y de huevos de otras especies», señala el biólogo del pósito. Eliminando esas estructuras, pues, «es previsible que disminuirá en gran medida la aparición de nuevas cohortes -generaciones- en años futuros», lo que hace que esta medida de control parezca «más viable y más sencilla que retirar los ejemplares ya adultos».
Según relata Jesús Otero, ya se ha realizado una prospección, durante la que «se han retirado grandes cantidades de estas puestas». Pero el trabajo no ha hecho nada más que empezar, y en las próximas semanas se seguirá trabajando en nuevas zonas. Los nidos que se extraigan de los fondos marinos servirán, además, «para obtener material biológico para el proyecto de estudio de estas especies invasoras» en el que la cofradía de O Grove colabora con el Centro de Investigacións Mariñas de Corón. El proyecto de control de esta plaga, además, cuenta con el beneplácito de la Consellería do Mar, a través de la delegación comarcal de Carril.