Educación volverá a medir la temperatura en A Escardia antes de que finalice el curso

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Los profesores han comprobado que en un aula se registra un calor superior al tope de 27 grados que admite la normativa

22 may 2014 . Actualizado a las 06:58 h.

Impartir clase por debajo de los 10 grados centígrados o con temperaturas superiores a los 27 grados somete a alumnos y profesores a un peligro cierto de padecer estrés térmico. Así lo advierte la guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de los lugares de trabajo, editada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Esta es la situación a la que se enfrentan los escolares y docentes que utilizan al menos dos de las aulas del colegio público de A Escardia, en Vilagarcía. La primera alerta surgió a comienzo de curso. Ahora, tras una medición inicial que no arrojó resultados concluyentes, la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria volverá a la escuela vilagarciana para calibrar el alcance del problema.

La jefatura territorial de Educación en Pontevedra confirmó ayer que su intención es instalar de nuevo un medidor. Tendrá que ser pronto, en cuestión de semanas, antes de que concluya el curso, a fin de que la consellería disponga del tiempo suficiente para analizar los registros, evaluar el problema y tomar las medidas necesarias para que A Escardia recobre la actividad lectiva en septiembre con el problema solucionado.

El primer paso consistirá, de todas formas, en constatar que, efectivamente, se vulneran los parámetros correctos de temperatura y humedad. Con el retorno del sol, hace una semana, el profesorado comprobó que el termómetro en una de las clases subía por encima del tope legal de 27 grados centígrados. Educación llevó a cabo una medición inicial entre el 10 de octubre y el 10 de noviembre. Los resultados se mantenían entonces en la horquilla que la normativa establece. Pero deducir de ello que el problema no existe exige, como mínimo, la realización de una segunda prueba en una estación del año en la que las temperaturas sean más elevadas. De ahí la necesidad de repetir el proceso ahora, a falta de un mes para la irrupción oficial del verano.

Este tipo de variaciones estacionales figuran también en la guía del instituto estatal. El documento indica, así, que en invierno, con la utilización de ropa de abrigo, la temperatura óptima en los locales en los que se desarrolla trabajo sedentario debería oscilar entre los 17 y los 24 grados. En verano, en cambio, tiempo de indumentaria más ligera, los márgenes se sitúan en los 23 y los 27 grados centígrados.

No atenerse a estos límites puede acarrear pérdidas de conocimiento y mareos, afectando en buena lógica al discurrir de las clases en el interior de las aulas e impidiendo el desarrollo de una enseñanza de calidad.