De cinco años para arriba, los asiduos a las zonas de juego prefieren no mancharse y se decantan por el suelo firme, pero los más pequeños disfrutan más con el cubo y la pala
18 may 2014 . Actualizado a las 06:56 h.Aforo completo en la tarde del jueves en el parque de A Xunqueira de Vilagarcía, abarrotado de niños recargados con el sol de los últimos días. La mayoría, en la remodelada zona de juegos con suelo de caucho; otros, en el antiguo parque de arena; algunos, los más inquietos, un rato en uno y otro en otro. La ocasión pintaba propicia para saber qué nota le dan ellos a los parques en los que pasan el tiempo libre, cuando lo tienen. Ya se sabe que el gobierno local prefiere el suelo de caucho y que por eso emprendió una campaña de remodelación de los espacios de ocio infantiles que ya llegó a esta área y que ahora se desarrolla en el también siempre muy solicitado de Miguel Hernández, así como en los de Carril y Vilaxoán por gentileza de Costas. Se sabe también lo que opinan los padres, casi todos a favor del caucho para que los niños no lleguen a casa con la ropa destrozada. Pero faltaba por conocer la opinión de los principales protagonistas, y en la tarde del jueves desvelaron su secreto.
En resumen se podría decir que los niños mayores -de 5 o 6 años para arriba- se alían con sus padres y prefieren el caucho, pero los más pequeños -de 2 a 4- se decantan por la arena en la que pueden rebozarse y jugar con el cubo y la pala sin importarles en absoluto si llegan a casa sucios o con un roto en el pantalón.
Ciertamente, el remodelado parque de caucho, con una estructura nueva que incluye tobogán, escalas y un sinfín de atracciones más, gana con creces al viejo de arena y con columpios tradicionales. Allí, en el primero, es donde el jueves jugaban Carla y Pablo, de 4 años, que eligieron el caucho sin lugar a dudas. Paula, un año mayor, explicaba el porqué: «Es que así no me mancho y no se me meten las arenillas». Pero Paula echa de menos algunos elementos de juego en A Xunqueira. «Me gustaría que tuviese una cabaña de madera, o que fuese como un parque que hay en Marín que está en un bosque y que tiene colchonetas y hasta música, xilófonos y pianos», dice mientras sus padres le dan la razón.
«¡A mí no me preguntaste!», protesta Sandra, de 6 años, reclamando su minuto de atención. Sandra llega procedente del parque de arena porque, dice, ese es su preferido. «Sí, porque puedes hacer castillos y también jugar a otras cosas».
Los mayores se decantan con rotundidad por la opción municipal, que ya figuraba en el programa electoral con el que el PP ganó las elecciones. Sheila, que tiene 10 años, prefiere el caucho, «porque no te haces heridas al caer, a mí me gusta cómo está este que es al que más vengo». Diego, de 9, dice que el caucho es más bonito. También le gustan los juegos nuevos, pero echa de menos «una rueda que había antes, que era como un columpio pero que tenía una red en el medio». Con él jugaba el jueves Iván, de 10 años, que también prefiere el caucho porque «en la arena te haces heridas que luego se te infectan». Como su amigo, también echa de menos la rueda que había antes y que fue retirada cuando se colocaron los columpios nuevos en A Xunqueira.
Adaptados para los chiquitines
El parque de arena tiene menos afluencia de público, y con una media de edad mucho más baja. En él juega Nico, un pequeño de dos años entusiasmado con un balancín que le permite hacer todo tipo de acrobacias. Se subió a él cuando se cansó de jugar con el cubo y la pala que su madre tenía al lado. Esa es una de las razones por las que ella, y otros progenitores de niños de corta edad se decantan por el parque tradicional: «A él le gusta jugar con la arena, y además los columpios aquí están adaptados para los más pequeños», dice María. Por eso hacen una llamada de atención al Concello, al que piden que no todos los parques del municipio sean de caucho. «Depende de la edad, yo creo que debería de haber varias opciones para que puedas elegir».
Todo ello a la espera de que reabra la zona de juegos de Miguel Hernández, la más concurrida del municipio y que no solo tiene caucho, sino también estructuras tan espectaculares que recuerdan más a un parque de atracciones que a uno infantil.